En medio de suelos saturados, el fenómeno de El Niño amenaza al AMBA y Cañuelas refuerza sus obras de drenaje
El pronóstico climático estacional elaborado por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) para el trimestre de octubre, noviembre y diciembre confirma una mayor probabilidad de registrar lluvias superiores a los valores habituales en buena parte de la región central del país. En la provincia de Buenos Aires y el Área Metropolitana (AMBA), esta perspectiva viene acompañada por un factor crítico: los niveles de saturación del suelo rozan el 95%, una condición que limita sensiblemente la absorción de nuevas precipitaciones y acelera el escurrimiento superficial del agua.
A diferencia de otros eventos climáticos, la intensidad no solo depende del acumulado trimestral. Cuando caen volúmenes significativos en lapsos reducidos de tiempo, los sistemas de drenaje urbanos y rurales sufren tensiones inmediatas. En el ámbito rural, la acumulación condiciona el tránsito en caminos de tierra y frena tareas agrícolas, mientras que en los cascos urbanos incrementa la propensión a anegamientos breves pero severos.
Alertas en Cañuelas y tareas en el territorio
En nuestro distrito, las autoridades locales y Defensa Civil han acelerado las tareas de mantenimiento preventivo en la red pluvial. Pablo Coronel, titular de la oficina de Defensa Civil y con trayectoria previa en el cuerpo de Bomberos Voluntarios, explicó que las acciones apuntan a mitigar el impacto de tormentas intensas que podrían registrar su punto más crítico hacia los meses de verano.
"Gran parte de lo que viene y de lo que está pasando hay que asociarlo al cambio climático. Hay dinámicas a las que vamos a tener que ir adecuándonos con el tiempo. Aunque el fenómeno inició en octubre y su pico se prevé hacia diciembre o enero, las previsiones de registros se comparan con escenarios como los de 1985 o 2015", precisó el funcionario.
Entre las intervenciones prioritarias se destacan el saneamiento de zanjones y arroyos estratégicos como los ubicados sobre las calles Juárez, Rawson y su confluencia con la Ruta Nacional 205. Sin embargo, la acumulación recurrente de residuos sólidos urbanos en las zanjas recién limpiadas representa un obstáculo operativo. "Nos ha pasado de terminar la limpieza un lunes y encontrar nuevamente basura el martes; hace falta también una toma de conciencia por parte de los vecinos para preservar el libre escurrimiento", señaló.
Coordinación de infraestructura y red de monitoreo
Un punto sensible en la planificación de los desagües pluviales es la jurisdicción de ciertos tramos en rutas nacionales. Los desagües de las calles Juárez y Rawson descargan en sectores bajo la órbita de Vialidad Nacional y la empresa concesionaria del peaje. Desde el municipio indicaron que se mantienen tratativas con Corredores Viales para coordinar tareas colectivas de desobstrucción sobre la traza de la Ruta 205 antes de la llegada de las tormentas más severas.
Paralelamente, los trabajos de zanjeo interno en barrios periurbanos y caminos rurales —como el tramo a Panelo y las inmediaciones de la calle Allende— continúan ejecutándose con maquinaria pesada. Según explicaron las autoridades, la extracción de sedimentos requiere un análisis técnico previo para evitar alterar la vegetación de las márgenes que ayuda a contener el cauce natural del agua.
Para el seguimiento del estado del tiempo, Cañuelas cuenta con una estación meteorológica propia en el centro urbano, administrada en conjunto con la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (Acumar). Esta infraestructura proporciona mediciones continuas de pluviosidad y velocidad del viento, lo que permite elaborar mapas de riesgo locales y recibir los reportes matutinos expedidos por la Provincia de Buenos Aires.
Asimismo, el área de Defensa Civil —integrada de forma permanente por un equipo de cuatro personas y vinculada a una mesa de emergencia multidisciplinaria— trabaja en la refacción de su sede física y en campañas educativas destinadas a escuelas y medios de comunicación, con el objetivo de difundir pautas de actuación antes, durante y después de los eventos meteorológicos severos.