La nueva vida de Damián Junco: fue futbolista de Cañuelas FC y ahora es un reconocido profesor de pádel en Colombia
Damián Junco figuró en varias páginas deportivas, allá por el 2000, momento en el que salió campeón con Cañuelas FC en la ‘C’. Hijo de ‘Moyo’, una gloria del ‘Tambero’, llegó a jugar en el Ascenso de España y luego despuntó el vicio por el tatuaje en su ciudad natal. Y retomó la actividad deportiva a los 47 años con una práctica que es tendencia en nuestro país y en el mundo: el pádel.
Con las paletas, Junco estuvo en México, retornó a la Argentina (dio clases en 'La Esquina') y se afincó en Colombia, donde oficia de coach personalizado y para grupos en la cálida ciudad de Cali.
-¿Cómo se dio tu llegada a Colombia?
-Me contactaron del club por las redes sociales, acepté de inmediato y fue la mejor decisión. Me siento muy cómodo.
-¿Cómo vivís el día a día en la ciudad?
-Es algo espectacular, el clima, sobre todo, la gente, los paisajes, la comida. Estoy a gusto en un país muy cálido en todos los sentidos.
-Se dice que el pádel es una moda en la Argentina, ¿es así?
-En realidad, ya está consolidado. Lo mejor es que está creciendo en muchísimos países. Ya es un deporte olímpico, en algunos lugares apareció hace un año y está desarrollándose a pasos agigantados.
-¿Hay que tomar algún recaudo o entrenamiento especial para no sufrir lesiones?
-Sí, los codos y los hombros sufren muchas lesiones. Es un deporte que requiere mucho trabajo de gimnasio y ejercicios específicos del pádel en la cancha.
-¿Cuál es el primer error que comete el común de la gente al pelotear?
-Buscan pegarle fuerte a la pelota, el pádel es un deporte de estrategia y mucha inteligencia. Hay que tener mucha coordinación, es la clave.
-¿Qué dicen tus alumnos cuando se enteran que fuiste futbolista?
-La mayoría me invita a jugar (risas). Colombia es muy futbolero y me preguntan sobre lo que pasa en Argentina y sobre mis experiencias en España.
-¿Qué recordás esa etapa?
-Una de las mejores cosas que viví fue haber pertenecido al plantel de Cañuelas que ascendió de la ‘D’ a la ‘C’, un grupo que tiraba para adelante y con tremendos monstruos. Tuve muchas alegrías en mi vida deportiva, jugué promociones y logré otros dos ascensos en Europa. Ahí, en Saguntino, me tocó enfrentar a Isco y a Ever Banega, que en ese momento estaba en la filial del Valencia.
-¿Qué rincón del mundo te gustaría conocer ahora?
-Hay muchos sitios fantásticos, pero por lo que vi, elijo a Dubai y a Suiza: espero poder estar ahí algún día.