Piden agravar la acusación por el crimen del vigilador y surgen nuevas imágenes del ataque
La investigación por la muerte de Guillermo Bastiano (48), el vigilador privado que fue hallado sin vida en la madrugada del 21 de marzo en Cañuelas, sumó en las últimas horas un nuevo giro: la familia pidió a la Fiscalía 1 de Cañuelas que el caso deje de ser considerado homicidio simple y pase a homicidio agravado por alevosía. El planteo fue presentado ante el representante del Ministerio Público junto con nuevas imágenes de cámaras de seguridad que, según sostienen, evidencian un ataque deliberado y sin posibilidad de defensa para la víctima.
El hecho ocurrió en la intersección de Basavilbaso y San Vicente, a metros del centro de jubilados 'Tito' Garavaglia, cuando Bastiano se dirigía en bicicleta a su trabajo en un barrio cerrado de la zona. De acuerdo con la reconstrucción de sus allegados, el hombre había regresado brevemente a su casa en el barrio Sarmiento porque olvidó su teléfono celular y retomó el trayecto minutos después.
Las nuevas secuencias incorporadas al expediente, siempre según la versión de la familia, contradicen el relato inicial de los acusados. Aseguran que Bastiano no inició la agresión con un “mochilazo”, sino que fue atacado primero con un objeto que no logra identificarse —podría ser un aerosol u otro elemento—, lo que provocó que perdiera el equilibrio y cayera al asfalto. Una vez en el suelo, habría recibido golpes de puño y patadas, incluso en la cabeza, hasta quedar inmóvil.
Los registros también mostrarían que, antes de abandonar el lugar, los agresores se acercaron al cuerpo tendido como para comprobar su estado. Más de una hora después, ambos fueron localizados en un kiosco abierto las 24 horas y quedaron detenidos.
La autopsia determinó que la causa de muerte fue un “traumatismo encefalocraneano con hemorragia subaracnoidea”. Los peritos aún intentan establecer si el golpe fatal se produjo contra el pavimento o como consecuencia directa de la agresión. El informe también indicó que la víctima no presentaba lesiones de defensa.
Por el caso están imputados Alan David Mendoza (22) y Franco Ezequiel Guillermo (23), vecinos del barrio Las Chapitas. Ambos admitieron haber golpeado a Bastiano, aunque sostuvieron que las patadas fueron dirigidas al abdomen y a la zona de los glúteos, no a la cabeza.
Un testigo clave, un sereno de la zona, declaró haber escuchado a uno de los jóvenes decir: “Si éste vuelve, le damos masa”, minutos antes del ataque. También aseguró haber visto a la víctima en el suelo mientras era golpeada y luego haber dado aviso al 911.
La solicitud de recaratulación implica un cambio sustancial en el encuadre legal: mientras el homicidio simple prevé penas de entre 8 y 25 años de prisión, el agravado por alevosía contempla prisión perpetua. La definición quedará ahora en manos de la Justicia, que deberá evaluar las nuevas pruebas incorporadas.