Complicado panorama para los gimnasios

Deportes 20 de abril de 2020 Por El Ciudadano cañuelense
Muchos son los sectores afectados económicamente por el actual “aislamiento social, preventivo y obligatorio” encontrándose en dicho grupo los gimnasios, concepto que abarca tanto el salón con aparatos donde se realizan ejercicios de musculación como así también a los recintos en los que se practican artes marciales, por ejemplo.
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1 / 6 - Walter Garavaglia: “Hace un mes que no tenemos ingresos”.

El Ciudadano contactó a una serie de cañuelenses que, como medio de vida, poseen justamente gimnasios que por causas de público conocimiento no pueden abrir sus puertas desde hace unas cuantas semanas.
¿El motivo de este artículo? Conocer la realidad de este sector en este delicado momento. Para ello desde esta redacción se elaboró un simple cuestionario que, vía WhatsApp, los entrevistados respondieron de acuerdo a sus peculiares realidades.

Walter Garavaglia (Academia Municipal de Kickboxing): “El gimnasio está cerrado desde el 15 de marzo por lo que hoy hace un mes que no tenemos ingresos aunque hay que afrontar los impuestos generales, servicios y alquiler, por ejemplo. Nos reuniremos con el dueño del lugar para solo pagar esos quince días en los que funcionó el gimnasio, ya que no podemos sostener el pago del alquiler. Muchos instructores o profesores adoptaron la forma virtual por desesperación o porque sostienen a su familia con el ingreso, es un tema complejo porque desde el vamos el rubro no es el mismo. Habitualmente se trata de buscar la vuelta para pagar el alquiler pero la gente paga por algo que no hacen en sus casas; la web está llena de clases virtuales desde siempre que si bien pueden brindar un servicio más allá de la distancia física, el ‘plus’ está en las clases presenciales. Las clases por videollamada son de bajo costo y se pagan con colaboraciones, no con cuotas, lo que la hace muy personalizada pero depende del alumnado y no de la predisposición de quienes damos clase. Obviamente mucha gente viene al gimnasio para socializar y a la distancia es difícil motivarlos para seguir entrenando, claramente uno no se espera este tipo de acontecimientos. Creo que pueden pasar dos cosas: cuando esto termine la gente salga a inundar los gimnasios y a hacer mucha actividad física o que comience el invierno y ocurra lo contrario. Algunos ya piensan en cerrar por no poder sostener esto”.


Julio Carrizo (Gimnasio Atlas): “Estamos complicados económicamente, como el país mismo. Para tratar de costear los gastos fijos estoy alquilando algunos elementos a los alumnos del gym como bicicletas, por ejemplo, para que puedan realizar ejercicios en su casa. Por ahora no adopté ninguna de las cosas que se están usando como teleconferencias, por ejemplo. El interés sigue siendo el mismo y me consultan todo el tiempo si tengo idea sobre cuándo se podrá volver a hacer actividad física. Quienes van a gimnasios les gusta hacer fierros y están desesperados por volver a hacer este tipo de actividad cuanto antes”.

Susana Cattaneo (Escuela Marcial Taewondo): “Veníamos de enero y febrero (vacaciones) que son meses en los que habitualmente baja el alumnado siendo marzo el mes en el que empezaba a reincorporarse la mayoría hasta que pasó esto, algo que nadie se esperaba. En el club somos varios ‘profes’ (N. de la R.: se refiere al Club San Martín) por lo que entre todos tratamos de solventar los gastos como alquiler mientras que los servicios pueden esperar de acuerdo a lo decretado por el Gobierno. En mi caso adoptamos la implementación de videos con rutinas por WhatsApp ya que creo es lo más viable para el alumnado infantil, que está sobrecargado con cosas del colegio mediante plataformas virtuales. En cuanto a la cuota, por el mes de abril se pactó un aporte mínimo teniendo en cuenta naturalmente a aquellos que están en una situación difícil y no puedan pagar. A quienes no pueden abonar, se les sigue dando el acompañamiento y las rutinas igual que al resto. Los chicos están manejando muchas plataformas y es por ello que lo que busco es no sobrecargarlos, el interés y la motivación va por el lado del ‘profe’ y es por ello que los motivo preparando desafíos, por ejemplo. Todas las clases se filman y luego les envío la devolución del caso”.

Maximiliano Zapico (KineSport): “La realidad económica es desastrosa dado que no hay ingresos. Encima yo me anticipé y cerré antes, aquel mismo lunes en el que ya no hubo clases. Al no abrir la gente no paga la cuota, así de simple. Es todo un tema cómo hacer frente a los costos, el mes de marzo que se abona en abril lo cubrí con ahorros en tanto que respecto al alquiler tengo varios meses a cuenta porque en su momento invertí en infraestructura. Para el mes que viene ya hemos visto otras alternativas porque así como está dado todo no es viable la cosa. Empezamos a hacer entrenamientos on line interactivos mediante teleconferencias para poder tener un ida y vuelta. Naturalmente se reformuló el valor de la cuota dado que si bien somos los mismos profesores y tratamos de dar el mismo producto, el producto no es el mismo y el servicio tampoco. En este contexto nos solidarizamos con quienes tampoco pueden tener su ingreso habitual por lo que quienes no pueden afrontar el costo que tenemos, toman las clases en forma gratuita. Aunque obviamente no tenemos la misma cantidad de miembros, no sé si en realidad disminuyó el interés o ello tiene que ver con cuestiones prácticas como puede ser la falta de espacio físico, por ejemplo”.


Luis Garavaglia (Cañuelas Thaiboxing/Cannibal Fighters Team): “La realidad económica de los gimnasios en los que trabajo, donde soy ‘profe’, es tristísima: no podemos dar clases y no tenemos perspectivas sobre cuándo se podría volver a la actividad. Los alquileres se siguen pagando o los van a tener que seguir pagando en cuotas o como sea, pero las cuentas se van acumulando. Respecto al club donde doy clases la idea es entre todos solventar los gastos mínimos del club y más adelante ver cómo juntar el dinero que hoy no está entrando. De las clases sale nuestro ingreso por lo que estoy afectado al cien por ciento, con mi familia vivimos de esto así que me vi obligado a empezar a hacer otras tareas. Al igual que otros ‘profes’ me tuve que adaptar haciendo clases virtuales, que desde el vamos no es lo mismo y se hace muy difícil brindar una clase como debería darse sobre todo en una disciplina de contacto como la mía; quienes van a entrenar necesitan el contacto cuerpo a cuerpo de la lucha, el roce. Estamos trabajando la parte física y técnica. No estoy haciendo teleconferencias aunque sí clases virtuales por WhatsApp como para poder juntar algo para los gastos y para generar algún ingreso. Naturalmente no se puede cobrar lo mismo que en situaciones normales porque el servicio que uno da no es el mismo, sobre todo considerando que la gente en la actualidad tiene otro tipo de ingresos y de gastos. Además, no todos se sumaron a esta iniciativa y la verdad muchos se sumaron más que nada para darme una mano a mí. El interés de los alumnos no se vio afectado, aunque no es lo mismo entrenar siempre con una bolsa que el contacto cuerpo a cuerpo que hay en el gimnasio. La web está llena de entrenadores que están haciendo lo mismo y la gente puede elegir entre alguien muy famoso siguiendo su rutina sin pagar un peso o el ‘profe’ de la ciudad, aunque no es lo mismo porque con la primera opción uno no tiene un seguimiento, pero la gente tiene la facultad de elegir. La mitad de mi gente se prendió y aceptó esta modalidad que adopté en este momento”.


Gabriel Floriani (Gimnasio El Club): “Está todo muy difícil. Desde el 19 de marzo no se pudo trabajar más por lo que no se puede facturar, en tanto que los gastos siguen corriendo. En cuanto al alquiler, el dueño del lugar me hizo un descuento importante y así puedo más o menos acomodar la cosa, pero esto es algo particular que depende de cada gimnasio. Estoy dando clases vía Facebook, Instagram, WhatsApp y Zoom,  además de alquilar máquinas y bicicletas como para costear los principales gastos, haciendo un seguimiento personal de cada alumno. El interés no ha disminuido sino más bien todo lo contrario. Esta cuarentena hizo que todo se potenciara por lo que las ganas de hacer actividad física creció mucho,  aunque vale remarcar que lo que se cobra no es lo mismo por lo que la entrada de dinero es notablemente inferior a la habitual. Pero la gente consulta y llama todo el tiempo pidiendo nuevas clases. Actualmente tenemos una grilla de tres clases por día y todas las semanas agregamos una clase más. Tenemos actividades a la mañana, al mediodía y a la tarde y la idea es llegar a una grilla medianamente similar a la que teníamos en el gimnasio al menos en este tiempo que nos queda, que creo va a ser hasta junio”.