Especial Día Internacional de la Mujer - Audiovisual con Eugenia López

Actualidad 12 de marzo de 2020 Por El Ciudadano cañuelense
Eugenia López es una líder cooperativista. Llegó a coordinar 700 personas a las que no sólo le ha dado trabajo, si no que les devuelve la dignidad y las incentiva a superarse para poder vivir mejor.

–Rodo Herrera: Sos una referente de dar trabajo, de conducir equipos, ¿cuántas personas trabajaron con vos?
–Eugenia López: En un momento teníamos 600 personas, coordinábamos con diferentes áreas y teníamos otro tipo de trabajo, otras alternativas. Hoy los programas Haciendo Futuro pasan por capacitaciones y terminalidad educativa, entonces fueron quedando muy pocas personas que reúnen los requisitos para trabajar. Pero, a su vez, las mujeres más que nada, quieren trabajar, nos piden todo el tiempo eso, lo prefieren. 

–RH: Está instalada esa idea que las personas no quieren trabajar, que quieren un plan…
–EL: Es totalmente mentira, la gente va a pedir trabajo, las mujeres quieren trabajar y me lo demuestran todo el tiempo, por eso las acompaño tanto. Voy a las escuelas donde estudian y a donde me pidan que vaya.

–RH: Conducís una cooperativa con 600 personas, ¿cómo empezó esta historia?
–EL: Siempre digo que es un momento histórico en mi vida porque yo entré al Municipio por un tema de salud, me acerqué a Marisa (Fassi) a pedir ayuda con una enfermedad que me tenía muy mal. Ella me abrió las puertas y me brindó todo lo que necesitaba, entonces cuando me recuperé, después de un año, quise retribuir lo que había hecho y empecé a trabajar. Arranqué en la ANSES de Antártida Argentina con ella, hace doce años, seguí siempre con ella, cuando el trabajo no se daba, igual estuve. Pero más que nada estuvo ella con nosotras, ella al lado mío. En 2005 surge esto de las cooperativas, a Marisa se lo ofrecen desde ministerio, acepta y fue un boom, un antes y un después para Cañuelas porque se le dio trabajo a 600 o 700 personas. Empecé trabajando en la cooperativa de calle, con mis compañeros, limpiando en los barrios y siempre fui como una líder. Arrancamos una labor difícil con Marisa y con grupos de 5 o 6 personas, hicimos una tarea social en la que nos manejábamos como podíamos, íbamos a las 6 de la mañana en tren o colectivo a los barrios, inscribiendo a más cooperativistas, fuimos casa por casa. Traíamos la información al área de Marisa, ella recabó eso y así se incorporaron más personas, se crearon más cooperativas. Al principio eran tres con equipos de 14 personas, yo fui de las primeras y era la única mujer en mi grupo. Al coordinar tantas personas y ver la necesidad, lo que más destaco es que siempre fuimos a darle trabajo a la gente de los barrios, fuimos a Máximo Paz, recorrimos Cañuelas. Nos dieron un cupo en 2005, en 2010 nos dieron otro, yo fui quedando como referente. Pero igual trabajo con mis compañeros, si bien veces se torna un poco difícil, siempre estoy haciendo hincapié en que hagamos esto, vamos allá, a dar trabajo. Es hablar con la gente y demostrar que se puede, que podemos y que lo hacemos.

–RH: El que busca trabajo, en principio, quiere cubrir sus necesidades básicas, pero además puede superarse y buscar mejorar su calidad de vida, ¿eso es lo que mostrás?
–EL: Sí, en el grupo tenemos quienes trabajan más allá de lo que les corresponde para la cooperativa y se gestiona siempre darle un poquito más, entonces la gente que realmente quiere salir adelante nos sigue. Aun así, sigo yendo por la otra parte, de ver que pueden estar mejor, que no es todo pedir y que tenemos que demostrar que podemos. En su momento lideré un grupo de chicas del Ellas Hacen y siempre me recuerdan por eso, porque insistí hasta que se incorporó y surgió más que nada por violencia de género. Eso fue un antes y un después en la ciudad, no sabíamos que teníamos una sociedad tan castigada por la violencia machista. Fue duro poder seguir adelante con todo eso, porque algunas nos acompañaban y algunas no, porque no las dejaban. Aun así, hemos logrado mucho de la mano de Marisa, planteándole la situación, viendo si podíamos generar más cooperativas, más trabajo e ir constantemente en búsqueda. Si no hubiésemos tenido el acompañamiento de ella creo que no podríamos haber logrado todo esto.

–RH: ¿Cuántas historias podés contar de esas mujeres que hacen trabajos de herrería, pintura? ¿cómo empezó eso? 
–EL: Muchas, hay un montón, por ejemplo, las chicas del Ellas Hacen. Primero me capacitaron desde el Ministerio y la Universidad en la tarea de instalaciones de agua fría y caño. Me capacité, hicimos la prueba, la pasamos y ahí nos dieron todos los materiales para que yo forme a otras personas, además de un técnico y profesional capacitador que colaboraron. Lo hicimos y nos fue muy bien, tengo todas esas historias de mujeres a las que les entregamos los materiales y pudieron hacer las instalaciones en sus casas. La gente con la que trabajo tiene muchas historias positivas para contar.