Especial Día Internacional de la Mujer - Audiovisual con Gabriela Romanello

Actualidad 09 de marzo de 2020 Por El Ciudadano cañuelense
Impulsando una lucha colectiva y enfrentando un sistema que tiende a ser expulsivo Gabriela Romanello echa luz sobre la vulneración histórica y cotidiana de las trans (un paraguas que abarca las identidades travestis, transexuales y tránsgenero). Comenta las barreras que se encuentran en la búsqueda laboral, el acceso a la salud. Busca que se cumpla con las normas.

Gabriela Romanello, agente estatal, estudiante de Derecho, militante social y activista LGTBIQ (lesbianas, gays, bisexuales, trans, travestis, intersexuales, queers) vive en Máximo Paz oeste, de donde sale todos los días a trabajar al municipio de Cañuelas, se convirtió en la primera empleada trans y a la que sumó una pasantía en un juzgado. 
Sin un apoyo total de su entorno, el maltrato y la discriminación los conoce desde hace tiempo, también la realidad de otras mujeres trans que fue conociendo en la calle ejerciendo la prostitución, con mala calidad de salud, la violencia machista y cirugías clandestinas.              
Si bien en los últimos años hubo, en lo normativo, avances como la ley de identidad de género y de cupo laboral trans en la provincia de Buenos Aires, las mujeres trans contínuan siendo uno de los grupos más violentados y marginalizados. 
Esta referente local coincide en que marcha hacia una construcción de una sociedad más inclusiva, destaca que aún queda un largo camino y bastante desconocimiento. 
 
–Leandro Barni: ¿Quién sos y cuál es tu cargo en la Municipalidad de Cañuelas?
–Gabriela Romanello: Mi nombre es Gabriela Cecilia Romanello, y trabajo en la Subsecretaría de Hábitat y Tierras, desde ahí estamos tratando de poner en funcionamiento el área en esta nueva etapa de Cañuelas. Hace dos años y medio que estoy en el plantel de la administración estatal.
 
–LB: ¿Y por qué tiene que estar presentes las mujeres trans y travestis en el Día Internacional de la mujer?
–GR: Porque somos mujeres, es una de las cosas que muchas veces se dice, que si somos o no. Sí, somos mujeres, es nuestra identidad auto percibida, somos mujeres con o sin cirugía, con cambio en el DNI o sin él, lo que dice específicamente el artículo 2 de la ley de Identidad de Género es que es auto percibida, es interno, por ese motivo es que en la lucha y en las marchas, las mujeres, travestis y trans tenemos que estar.
 
–LB: ¿Cuándo fue tu cambio y en qué consistió?
–GR: Mi cambio fue total, soy transexual, no solamente en la hormonización (forma de adecuar el cuerpo a la identidad y género auto percibido) sino en el cambio de identidad registral y luego en la cirugía de readecuación. Pasaron casi tres años de la cirugía y cuatro años y medio del cambio de identidad registral.
 
–LB: ¿Y qué pasó con tu círculo? ¿Hubo gente que no te quiso ver más o algo similar?
–GR: No, era sabido lo que sentía. El que se alejó lo hizo anteriormente, en el círculo íntimo entendieron que es mi forma de ser y seguir mi esencia, no es que alguien elige su identidad como si se eligiera una profesión para estudiar. Se trata de la esencia de cada persona, de ser lo que realmente se siente.
 
–LB: ¿Tuviste que abandonar lugares o familia en este contexto?
–GR: Sí, me ha pasado, pero siempre se encuentra un lugar o alguien que ‘suplanta’, si bien no es lo mismo que la familia, en estos momentos una no piensa con quién estar, sino dónde estamos bien.
 
–LB: A pesar de los avances y de las leyes, todavía cuesta
–GR: Sí, las leyes están, el problema grande es que no se cumplen. Argentina, a través de dos leyes que fueron fundamentales en este cambio, es pionera en el mundo. Que son la ley de Matrimonio Igualitario y la ley de Identidad de Género, ambas van a la vanguardia en todo el mundo y, sin embargo, acá no se cumplen. La ley de cupo laboral “Diana Sacayán”, trans travesti de la provincia de Buenos Aires, no se cumple. Ahora estoy elaborando un proyecto de ordenanza para presentar en el Concejo Deliberante justamente para ver cómo hacer cumplir la ley en Cañuelas.
 
–LB: Falta aún y además de las dificultades, también se van vidas.
–GR: Hay más violencia en general, y lo sufren como siempre las chicas trans, que están totalmente desamparadas, expuestas, de noche en zonas oscuras y deshabitadas, donde son aún más vulnerables. Por este motivo soy militante por el abolicionismo de la prostitución, y eso no quiere decir que esté en contra de la prostitución. Aquella chica, ya sea trans, travesti o mujer que quiera prostituirse y está en ella querer hacerlo, la vamos a acompañar. Pero no que sea una obligación de vida porque no hay otra alternativa, y tampoco creo en la reglamentación que quieren hacer porque lo único que lleva es un cambio de la ley y en la forma de habilitar a los proxenetas para que sigan delinquiendo.
 
–LB: Pasamos a lo personal ¿te gustaría adoptar, lo pensaste alguna vez?
–GR: Sí, me gustaría, pero no lo estoy pensando ahora, tengo mis hijas, mis nietas, no está en mis planes por el momento.
 
–LB: ¿A nivel local, ayudas a otras chicas?
–GR: Sí, estamos ahora ayudando a dos chicas, una con el DNI y la otra en el hospital Marzetti, donde se hace la hormonización.  
 
–LB: ¿Para que sean tratadas de qué manera? ¿Cómo tienen que ser tratadas y qué pasa en el sistema médico?
–GR: Justo por eso menciono el Marzetti, porque ahí logramos que todo el plantel médico se capacite en los tratamientos de hormonización. Somos un centro de hormonización que depende del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, y abarcamos desde Esteban Echeverría hasta Lobos más o menos. Ahora hay chicas de Cañuelas y Monte que nos hablaron para comenzar la hormonización a través de este programa que ya lleva más de un año y se hace en la sede del  Marzetti y en la unidad sanitaria de Máximo Paz.
 
–LB: Máximo Paz es tu zona ¿hubo un cambio después de asumir tu identidad?
–GR: No, el trato fue el mismo, lo otro ya es una cuestión muy personal, pero lo que uno es como persona al final así te quieren o te odian por el hecho de estar, así y todo, no fue muy distinto después de estos cambios.
 
–LB: ¿Vas a la marcha del 8M?
–GR: Sí, vamos, con la agrupación De Frente, donde milito, estamos organizando para ir a Capital a la marcha. Y, además, a partir del miércoles de la semana que viene abrimos las inscripciones a las chicas trans y travestis de la zona como para tener base de datos y empezar a tratar el cupo laboral trans.
 
–LB: Hay algo que quieras agregar, que no te haya preguntado
–GR: Sí, que tenemos que tratar de parar un poco la violencia y hay que seguir la lucha. Ahora tengo la dicha de que me haya llamado una jueza para hacer una pasantía en tribunales, en el  Laboral Nº 5 en Lomas de Zamora, estudio derecho en la Universidad de esa ciudad, y se va a abriendo la mentalidad, se van abriendo las puertas, me convocaron y siento que se empieza a vislumbrar un cambio en una parte de la sociedad, la otra parte está muy estanca, arcaica. Pero esos cambios no se pueden quedar ahí, hay que seguir luchando, tratar de terminar con la violencia. Tenemos en dos meses 63 chicas asesinadas, 9 chicas travestis y trans. Tenemos que parar esta locura y empezar a ver de qué forma acabamos esta escalada de violencia.
 
–LB: ¿Te parece que estamos cerca de lograrlo?
–GR: Estamos muy lejos de justamente por el odio hacia el otro por no ser como manda una norma que es totalmente arcaica, últimamente estamos haciendo denuncias de chicos y chicas, gay y lesbianas que son golpeados únicamente por el hecho de tener una sexualidad disidente a la heteronormal. Son cosas que habían quedado en el pasado hacía mucho tiempo que no se veía este nivel de violencia hacia las personas del colectivo.
 
Leandro Barni