Los secundarios arrancaron con un festejo y denuncia penal

Policiales 13 de marzo de 2021 Por El Ciudadano cañuelense
Adolescentes salieron a celebrar el ritual, algunos con el uso de barbijo. Un padre habría usado un arma de fuego a partir de la desaparición de un teléfono celular de su hijo en una quinta alquilada en el barrio San Ignacio por una división del Estrada. Pudo ser una tragedia.
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El UPD, un singular festejo de alumnos de escuelas secundarias. Foto ilustrativa.

El comienzo de las clases en las escuelas secundarias tuvo varias particularidades: en algunos establecimientos se inició el ciclo de manera escalonada. En otros, los alumnos del sexto año hicieron los festejos del Ultimo Primer Día (UPD), aunque en menor escala que otros años. Y hubo escuelas afectadas por el paro internacional convocado por Mujeres Trabajadoras del mundo en el marco del Día Internacional de la Mujer.  
Teniendo en cuenta esta gradualidad y el paro internacional de Mujeres Trabajadoras, hubo grupos de estudiantes que fueron convocados por un día y otros para otra jornada.  
En relación al festejo del UPD, finalmente se impuso en Cañuelas en el marco de una singular vuelta a clases en las escuelas secundarias, marcada por el contexto de pandemia sobre el que transcurre el presente ciclo lectivo.  
Así, una vez más, algunos chicos se congregaron en los colegios y montaron una celebración con el colorido de siempre, aportado por cánticos, bailes, banderas, prendas alusivas, entre otros. Y este año, varios de los chicos implementaron el uso de barbijo.  

A punta de pistola 
En tanto, un hecho generó suma preocupación. Ocurrió cuando una pareja de adultos irrumpió en la fiesta de un grupo de chicos de la Escuela Estrada con un arma corta, motivada porque a su hijo aparentemente le habría desaparecido el teléfono celular.  
Según los testimonios que se volcaron a las autoridades educativas y luego policiales, en una quinta del barrio San Ignacio se desarrollaba la fiesta por un grupo de escolares, precisamente del 6°1° del Estrada.  
En la mañana del lunes 8, Nancy Elizabet Reina se hizo presente en la Comisaría Primera para radicar la denuncia.  Es la madre de uno de los adolescentes que egresa del mencionado establecimiento.  
El caso ahora está en manos de la UFI 2 en una causa caratulada como ‘amenazas agravadas’.  
De acuerdo a los dichos de la denunciante, hubo un par de chicos que ingresaron a la fiesta, pero que no son alumnos, ni eran invitados. Aparentemente, para no generar algún inconveniente, este par de jovencitos pagó la entrada e ingresó a la casa alquilada. Mientras se desarrollaba la fiesta, uno de esos menores buscó su teléfono, pero no lo encontró entre sus ropas. Para el adolescente, se lo habían robado o perdido.  
Luego la denunciante dijo que el muchacho se enojó y empezó una pelea, la que se terminó cuando fue sacado de la fiesta. A los minutos, se apareció un adulto, que dijo ser el padre del chico y exigiendo que devuelvan el aparato. Lo hizo exhibiendo un arma de puño, a los gritos y acompañado de amenazas.  
La mamá denunciante contó el hecho en una de las redes sociales. Afirmó que una vez que se apareció ese adulto al que identificó como Martín Pinelli, quien, empuñando un arma, obligó a ponerse de rodillas a los chicos. Y que su hijo recibió un golpe en la cara, perdiendo su aparato de telefonía, el que fue tomado por el mayor. El accionar de este hombre fue acompañado de una mujer, la esposa, según la denunciante, a quien identificó como Yésica Martínez, quien habría cerrado las puertas con el propósito que le devuelvan el celular a su hijo.   
Pero además el sujeto habría apuntado con el arma al chico de Reina.  
Luego exigían que se identifique al adolescente que sacó a su hijo de la fiesta. Resulta que ese pibe se había metido en el baño buscando refugio. Y ante una oportunidad, salió del sanitario y escalando un paredón dejó el lugar. Atrás dejó al hombre que seguía amenazando con el arma y preguntando por él. Todo esto según la denunciante.  
“Ingresaron al UPD por un teléfono celular que el chico le había dado a su amigo, aterrando y amenazaron a todos los chicos con un arma se robaron un celular y se fueron con el celular. Todos los chicos que pudieron correr escapando de ellos, saltaron alambrados, paredones, lastimándose. En la calle pedían ayuda a la gente y nadie los ayudó”, destacó Reina en su Facebook.  
El denunciado y su mujer se hicieron presentes en la Comisaría local, con un defensor particular, y a las horas regresaron a su hogar familiar. Fueron notificados de la formación de una causa penal.  


Leandro Barni – [email protected]