Natalia Blasco: “No hay una sola política que tenga que ver con ambiente en Cañuelas”

Política 17 de octubre de 2020 Por El Ciudadano cañuelense
Natalia Blasco
Concejal de Juntos por el Cambio Natalia Blasco.

La concejal de Juntos por el Cambio y presidenta de la Comisión de Medio Ambiente del Concejo Deliberante, Natalia Blasco, brindó a El Ciudadano su perspectiva sobre la problemática ambiental del distrito y las acciones del Poder Ejecutivo para volver a poner en funcionamiento el Ecopunto.  

–¿Hay plan integral de tratamiento de basura o de medio ambiente en Cañuelas?
–No. En el Concejo se sancionó una ordenanza que se vendió como plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos pero no tiene nada de integral. Cuando hablamos de tratamiento de la basura tenemos que pensar en un círculo que cierre; cómo se produce la basura, se selecciona, se traslada, qué tratamiento se le da y dónde se dispone. Si no hacemos ese círculo queda todo por la mitad. Esta ordenanza que se dice de gestión integral ni en un artículo toca lo que tiene que ver con la disposición y el tratamiento de los residuos. Por otra parte, tratamiento integral nunca hubo, teníamos la proyección del Ecopunto que nunca se puso en funcionamiento. En los últimos 12 años Cañuelas no tuvo ningún programa en una gestión que es la misma con distintas caras.

–Desde su visión, ¿qué pasó con el Ecopunto en los últimos años, por qué se desactiva y reactiva cada tanto?
–El Ecopunto se genera como un lugar que reemplace los basurales a cielo abierto y se procese la basura con recicladores urbanos. De ahí en más entra la política y la burocracia, en algún momento ACUMAR le hizo entrega de la llave al municipio del Ecopunto para que empiece a funcionar pero nunca se puso en funcionamiento. En el 2018 fuimos a ver qué pasaba y encontramos que faltaban un montón de piezas y no se podía poner en funcionamiento. ACUMAR planteó una transformación del proceso de selección de basura para lo cual se necesitaba maquinaria, el municipio hizo una licitación para maquinaria que ellos mismos habían perdido y cuando nos quisimos acordar la inflación hizo que ese presupuesto no se pudiera llevar a cabo. En el medio se limpió el basural pero implicó que el Ecopunto funcione como centro de transferencia; tiran la basura ahí, los recicladores hacen un trabajo en origen y el resto se carga en el camión que se lleva al Ceamse pero quedaba un resto y se convirtió en un nuevo basural a cielo abierto. Hoy falta maquinaria para que empiece a funcionar y el Gobierno municipal se la está pidiendo a los mismos que se los pidió antes, siendo que las teníamos y no las usamos. 

–El municipio anunció un convenio con la cooperativa El Ceibo para que organice el Ecopunto, ¿han recibido alguna información o la van a pedir?
–Cuando hablamos de la basura tienen gran importancia los recicladores urbanos. El Ceibo surgió como una cooperativa de cartoneros que se fue desarrollando y son un elemento esencial de la economía circular. Cooperativas como éstas tratan que los recicladores generen sus propios ingresos con lo que seleccionan. El convenio lo vi en una gacetilla de prensa, consideramos que tiene que pasar por el legislativo sobre todo porque creo que se firmó a días de la ordenanza que salió de apuro, que no tuvo debate y porque era la ‘puerta’ para que salga este convenio.

–¿Entonces pedirán información?
–Nosotros tenemos que autorizar al Ejecutivo a la firma de convenios con entidades, así que en principio entendemos que tiene que pasar por acá –Concejo Deliberante–, tenemos la potestad de pedirlo y lo estamos evaluando. La forma de ejercer el derecho de contralor que tenemos como Legislativo tiene que ver con el pedido de informes.

–¿A la política le interesan los temas ambientales o es un slogan? 
–Dentro de la carrera de abogacía hay materias obligatorias y otras electivas; yo elegí Derecho Ambiental porque para mí es fundamental. Debemos hacer una mirada real del ambiente; en definitiva es lo único que le vamos a dejar a las futuras generaciones. Desde ese lugar, en el Concejo elegí la Comisión de Ambiente porque es un campo muy fértil, no se ha hecho nada y está todo por hacerse. Por otro lado, hay muchos que le esquivan. La basura no es negocio, es decir, el tratamiento de la basura no sé si da votos, la realidad es que es muy costoso. Para la política que yo pienso y milito es un tema fundamental. A las claras está que para esta administración no lo ha sido nunca, no hay una sola política que tenga que ver con ambiente en Cañuelas.

–Hay ordenanzas que dan potestad al Ejecutivo para controlar industrias, de hecho se realizaban en años anteriores, sobre todo cuando estaba José Luis Forquera, ¿cómo analiza esta cuestión?
–Hace muchos años que Cañuelas no tiene un secretario de Ambiente. Durante los últimos dos años cuando teníamos que hablar algo de ambiente lo hacíamos con el secretario de Gobierno, Emilio Contreras. Tenemos una gran falencia a nivel Ejecutivo en todo lo que son órganos de control y en inspección de vuelcos clandestinos, empresas que se instalan y no lo sabemos. En Máximo Paz pasó con el vidrio molido, una empresa de Ezeiza vino y lo tiraba en medio de la calle; tuvo que salir la organización ADeMa a hacer una denuncia y el municipio está totalmente ajeno. No es porque no haya ordenanzas es porque no hay intención de control. El problema que tenemos en Argentina no es que faltan leyes, es que no se controla su cumplimiento.

–¿Hay personal para hacer cumplir estas ordenanzas? 
–Yo creo que no y no sé en los últimos diez años cuánto aumentó la planta de inspectores en relación a lo que ha aumentado la población o las industrias. Sabemos que tenemos escasez de recursos económicos y de personal, pero en definitiva el Ejecutivo tiene la potestad de decir con x plata ¿en qué la uso? ¿Usarla para aumentar la planta de barrenderos, de inspectores o para la Fiesta del Dulce de Leche?, eso habla de la política del Gobierno. Cuando vemos en las rendiciones de cuenta lo que se gasta en publicidad foránea, y digo foránea para hablar de los de afuera…, lo que se gasta en escenarios, luminarias, eventos multitudinarios y no tenemos quién controle lo de todos los días es una decisión política que nosotros no compartimos.


Lic. Marcelo Romero – [email protected]