Roban placas en el cementerio municipal y vecinos denuncian desprotección

Una familia sufrió el hurto de los recuerdos de sus padres fallecidos. Aseguran que los hechos vandálicos se repiten todos los años debido a la baja altura de los paredones perimetrales y a fallas en el sistema de monitoreo.
Policiales20/06/2026El CiudadanoEl Ciudadano
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Los ingresos y los sectores periféricos del cementerio municipal de Cañuelas quedaron en el centro de las críticas.

El vandalismo y la inseguridad volvieron a golpear la sensibilidad de los vecinos, esta vez en un espacio que debería estar destinado al descanso eterno y el respeto. Una familia local denunció públicamente el robo de las placas recordatorias de las tumbas de sus padres en el cementerio municipal, un episodio que reavivó los reclamos comunitarios por la falta de infraestructura de seguridad y controles eficientes en el predio público.

El hecho afectó directamente a Pedro Sicardi y a su hermana, quienes descubrieron el faltante de dos insignias de enorme valor afectivo: una perteneciente a su padre, Carlos Sicardi, y otra a su madre, Susana Berta Stanez. Lo llamativo y doloroso del caso, según explicaron los damnificados, es que ni siquiera se trató de piezas de bronce o cobre —los metales más codiciados en el mercado negro de la fundición—, sino de una placa enlozada con fotografía sobre chapa común y otra confeccionada en aluminio. "No sirven para nada, no las pueden vender para droga", lamentó Sicardi en declaraciones a El Ciudadano, evidenciando que el daño responde más a una lógica de vandalismo impune que al valor económico del botín.

Al advertir el hurto, los familiares se comunicaron de inmediato con los empleados de la necrópolis y con la encargada del lugar. Si bien destacaron la excelente predisposición del personal de trabajo, a quienes eximieron de cualquier responsabilidad directa, los vecinos chocaron contra las severas deficiencias técnicas que presenta el predio. Al solicitar el registro de las cámaras de seguridad instaladas, la familia constató que en el sector específico del robo no existen dispositivos de vigilancia, mientras que sobre las pocas cámaras distribuidas en el resto del cementerio recaen serias dudas sobre su real funcionamiento o si se encuentran allí de forma meramente "decorativa".

El caso expuso además las asimetrías de infraestructura vial y urbana respecto a distritos vecinos. Los damnificados señalaron que el contorno del cementerio de Cañuelas cuenta con un paredón perimetral de apenas un metro de altura, una dimensión que facilita el acceso de personas ajenas a cualquier hora de la noche. La situación contrasta con otras localidades de la región, como Lobos, donde los muros alcanzan los tres metros y obligan al ingreso exclusivo por una puerta principal controlada por monitoreo permanente.

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