Libertad Avanza ya sufrió fracturas en 38 distritos de la provincia de Buenos Aires

La revista La Tecla hizo un relevamiento de los casos. Entre promesas incumplidas de cargos, acusaciones de traición y el salto de ediles a bloques puros o aliados a otras terminales, el "purismo" violeta cruje en el conurbano y el interior. El caso testigo de Cañuelas.
Política16/06/2026Leandro BarniLeandro Barni
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Los bloques de La Libertad Avanza sufren fracturas en serie y reconfiguran el mapa legislativo local entre el internismo y los pases de factura.

A veces es por sorpresa. A veces se veía venir hacía rato. A veces es con gritos y casi siempre con una indisimulable irritación. Lo cierto es que los numerosos bloques de La Libertad Avanza (LLA) en los Concejos Deliberantes de la provincia de Buenos Aires han sucumbido ante el internismo crónico y no han logrado sostener la unidad que les confirió la ola electoral de Javier Milei.

Desde la asunción de las nuevas bancadas hasta esta parte, ya son 38 los distritos bonaerenses en los que las representaciones libertarias se han fragmentado en dos o más pedazos. A este escenario de atomización territorial hay que sumarles aquellos municipios donde estallaron internas a cielo abierto que, si bien no derivaron formalmente en la ruptura del bloque, quebraron de forma irremediable la pretendida homogeneidad del espacio violeta a nivel local.

Ya sea por diferencias insalvables con el rumbo económico-social de las políticas de ajuste a nivel nacional, por la tentación de confluir en nuevos armados políticos locales, por la búsqueda personalista de protagonismo o simplemente por conflictos internos plagados de acusaciones cruzadas de "traición", los ediles violetas que decidieron abrirse camino propio ya son legión. El interrogante principal que desvela a los armadores de la Casa Rosada es si, de cara al armado electoral de 2027, el mileismo les volverá a abrir las puertas o si la purga interna profundizará la marginalidad legislativa en los territorios.

Cañuelas, un caso de expulsiones y promesas rotas

El distrito de Cañuelas funciona como un calco a escala de la crisis de representatividad que atraviesa el espacio. Allí, la concejala Valeria Medina no se fue del bloque libertario en el Concejo Deliberante: directamente la echaron. Ocurrió en marzo de este año, cuando el presidente de la bancada, Juan Bautista Augusto, formalizó mediante una nota institucional su salida. Para evitar el escándalo político, argumentó "razones de índole privada" y solicitó formalmente que se le asignara a Medina una oficina distinta en el recinto.

Sin embargo, en los pasillos locales trascendió que el verdadero detonante fue el alineamiento del espacio vecinalista del cual surgió Medina, el cual había entablado discretas negociaciones con sectores vinculados al dirigente social Juan Grabois, una frontera ideológica intolerable para la ortodoxia de la militancia digital.

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La actual composición de los concejales libertarios en Cañuelas. 

Pero el temblar de la estructura de LLA en Cañuelas había empezado antes. Evelyn Cantoni, quien fuera la candidata a intendenta del mileísmo en los últimos comicios locales, decidió patear el tablero político local y exteriorizar su profundo enojo con quien fuera el líder y armador del espacio en el distrito, Martín Augusto, el padre del edil libertario y ex concejal del PRO.

El motivo del distanciamiento —que hoy en la militancia territorial califican de insalvable— radica en las clásicas metodologías de la vieja política que la fuerza pretendía combatir: promesas de cargos públicos y designaciones en delegaciones nacionales o provinciales que se escucharon con énfasis durante la campaña electoral y que, una vez alcanzado el poder, jamás se cumplieron. 

La diáspora arrastró también a figuras clave del armado del 2023 que acompañaban a Cantoni, como Leonardo Sánchez, Norma Rincón, Ezequiel Jimeno y Carmen Troche, dejando al sello partidario oficial en un estado de virtual orfandad política.

A este rompecabezas de desencuentros se sumó en abril el portazo de Alejandra Ruiz, quien formalizó su alejamiento definitivo del espacio mediante una carta pública dirigida a los vecinos y a los medios de comunicación locales. Ruiz no es una recién llegada: participó activamente durante más de cuatro años en los cimientos del armado territorial y ocupó el tercer lugar como candidata a concejal en la lista oficial del 2023 de los violetas, lo que la posicionaba formalmente como la primera suplente ante cualquier eventualidad en el recinto. Hoy está en el uni bloque de Vecinalismo Independiente, de Valeria Medina. En su texto, redactado bajo el formato de "Carta Abierta", la dirigente fundamentó que su renuncia responde a “diferencias profundas de criterios con la conducción local”, un eufemismo corporativo para marcar el cierre de su ciclo bajo el sello violeta en un marco de asfixiantes tensiones internas

 El mapa del estallido territorial

La fragmentación no discrimina geografías ni realidades socioeconómicas. El relevamiento realizado por la revista La Tecla detalla que la ruptura y conformación de nuevos bloques autónomos —algunos declarándose "puros de Milei" en discordancia con los armadores seccionales y otros directamente alejados de la impronta oficial— abarca a municipios de todo el mapa provincial.

La lista de los 38 distritos donde las bancadas libertarias estallaron en mil pedazos incluye a: Avellaneda, Berazategui, Berisso, Cañuelas, Chacabuco, Esteban Echeverría, Ensenada, Ezeiza, Florencio Varela, General Madariaga, General Rodríguez, General San Martín, Ituzaingó, Junín, La Costa, La Matanza, Lanús, Luján, Mar Chiquita, Marcos Paz, Mercedes, Merlo, Morón, Navarro, Necochea, Olavarría, Patagones, Pehuajó, Pilar, Pergamino, Pinamar, San Miguel, San Nicolás, San Pedro, Tigre, Tres Arroyos, Vicente López y Villa Gesell.

A su vez, existe otra decena de comunas donde la fractura formal todavía no se firmó en actas pero la convivencia política pende de un hilo debido a internas feroces a cielo abierto. Es la realidad que hoy se vive en los concejos de Azul, Bahía Blanca, Balcarce, Baradero, Bragado, Campana, Coronel Suárez, Escobar, Exaltación de la Cruz y Hurlingham.

Mientras la conducción nacional de LLA ensaya discursos de intransigencia ideológica y pureza doctrinaria desde Balcarce 50, el pragmatismo de los concejos deliberantes bonaerenses desnuda la fragilidad de una fuerza que carece de capilaridad militante orgánica y que se fagocita a sus propios representantes en la primera de cambio, en un escenario de debilidad institucional que la oposición observa con atención.

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