
Un productor rural denunció que volvieron a intentar robarle sus caballos y cuestionó la inacción policial
Leandro Barni
El criador de caballos Alejandro Puricelli, vecino de Cañuelas y dedicado a la actividad desde 1984, volvió a denunciar un intento de robo en su establecimiento rural. Afirmó que en casi cuatro décadas sufrió unos 15 hechos de inseguridad, y solo en el último año le llevaron ocho caballos criollos en dos golpes distintos.
La última situación ocurrió la semana pasada cuando desconocidos intentaron apropiarse de otro animal. “El puestero se dio cuenta de lo que sucedía y pudo evitarlo con un par de tiros al aire con la escopeta. El caballo se asustó, saltó el alambre y por eso lo dejaron. Ahora el animal está todo lastimado en el pecho. Estoy vendiendo todo porque ya no sé qué voy a hacer acá”, afirmó Puricelli, de 59 años.

El productor dijo que podría no tomarse formalmente la denuncia porque el delito no llegó a consumarse, aunque adelantó que de todos modos se presentó en el Comando de Patrulla Rural (CPR). Según detalló, los delincuentes actuaron de noche, cortando los alambres para huir montando los caballos robados. “Hay dos rutas. Una es la 3, que es la menos usada, y la otra es la que tienen cortando campo desde donde estoy yo, en la estación La Noria. Pasan por detrás de Cañuelas, salen a la ruta 6 y de ahí van para el lado de Pontevedra. Ellos tienen calculado que entre las 22.30 y las 23 tienen que salir de mi campo para llegar allá a las 12 del mediodía. Al caballo que no llega, lo van dejando en el camino”, describió.
Puricelli aseguró además que en anteriores robos incluso marcó arriba del patrullero la ruta que debían seguir los policías para alcanzar a los ladrones, pero sin resultados. “Así y todo, nunca hicieron nada. No hay detenidos ni allanamientos. La Policía le echa la culpa al municipio, porque los caminos rurales están destrozados y les cuesta llegar a tiempo. Pero anoche podrían haber llegado hasta el campo y no lo hicieron. La otra vez que me subí al patrullero, habían mandado a una oficial de Quilmes que no sabía ni lo que era un camino rural. Llegan tarde siempre”, afirmó, molesto por la presunta inacción policial.

El productor sostuvo que los animales robados suelen terminar en asentamientos de Pontevedra, donde son faenados para comercializar su carne, o vendidos vivos. Incluso, relató un episodio insólito: “Encontré en Liniers un caballo mío que había sido hurtado hacía casi 8 años. Fui con dos policías de civil con la excusa de comprarlo. Cuando verifiqué que el caballo era el mío, se armó un desmadre bárbaro, pero me lo devolvieron. A los 8 meses, me lo volvieron a robar”.
También cuestionó a la Sociedad Rural local, de la que fue presidente entre 2004 y 2005. “Llamás y no te atiende nadie. Están para la foto social y nada más”, señaló sobre la conducción actual de la entidad.


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