
Recuperan la Virgen del Carmen tras el vandalismo en el monumento a las Malvinas
Leandro Barni
La mañana del domingo trajo inquietud y preocupación a los vecinos de la plaza Manuel Belgrano. El pequeño oratorio de vidrio que custodiaba a la Virgen del Carmen —una figura cargada de historia para Cañuelas— había sido violentado durante la madrugada. La desaparición de la imagen, que llegó a las Islas Malvinas en marzo de 2017 durante una semana, de la mano del excombatiente local Luis Mario, encendió una rápida movilización vecinal, que incluyó comerciantes, frentistas y la revisión de cámaras de seguridad de la zona.
No se trató de un episodio aislado. Según relatan vecinos y notas de El Ciudadano, no es la primera vez que la ermita aparece dañada, en las calles Florida y Lara. La sospecha recurrente es que los ataques tienen como objetivo hacerse del dinero que algunas personas dejan como ofrenda, pese a que ese no es el fin del espacio ni se alienta ese tipo de prácticas. La situación ya había generado preocupación en ocasiones anteriores, pero nunca con la gravedad de esta última escena, en la que incluso la figura religiosa desapareció.
Desde el 2018 se encuentra la imagen religiosa en el monumento para rendir homenaje a los soldados que participaron del conflicto bélico de 1982.
Con el correr de las horas, la historia dio un giro inesperado. Luis Ramallo, empleado municipal y vecino muy conocido por su labor diaria en la plaza, había encontrado el vidrio destruido y, temiendo que la talla fuera robada o dañada, decidió llevársela a su casa para ponerla a resguardo. Según relataron allegados, la escena lo conmovió profundamente: su madre, de avanzada edad y con movilidad reducida, hacía tiempo deseaba visitar la imagen. “Tenía que estar ahí”, comentaron desde su entorno, en referencia al compromiso afectivo del trabajador con el lugar.

La estatuilla posee un fuerte valor simbólico. Fue llevada a Malvinas por un veterano cañuelense, Luis Mario, primer ex combatiente del distrito en regresar a las islas desde el fin del conflicto. La intención original era donarla a la capilla St. Mary’s, aunque finalmente el camino la trajo de regreso a Cañuelas, donde se ubicó en una ermita junto al Monumento a los ex combatientes de Malvinas. Desde entonces, se había convertido en un sitio de recogimiento, memoria y reivindicación.
Tras la difusión pública del vandalismo, familiares de Ramallo se comunicaron con el veterano de guerra Luis Regner, quien rápidamente tomó contacto para recuperar la imagen. La devolución se concretó poco después y permitió que la Virgen del Carmen regresara a manos de quienes cuidan el espacio con devoción cotidiana.
En las próximas horas, según informaron fuentes municipales, la ermita será reparada y puesta nuevamente en valor para restituir la figura en su lugar habitual. Mientras tanto, persisten los interrogantes sobre el funcionamiento de las cámaras de seguridad en espacios públicos y los daños provocados en el monolito de vidrio.


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