Huerta urbana con tomates gigantes en pleno centro

Rubén Rolando Chacho, vecino de la ciudad, sacó una planta de 1,400 kilógramos. Explica que se dedica desde niño a la horticultura y que tomó cursos de producción de alimentos en una entidad local. “Es todo natural y ecológico”, agrega.

Interés general 05/03/2024 Leandro Barni
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Chacho con su preciado tomate portugués y a la espera de más resultados de su huerta familiar.

Varios le preguntaron para saber a ciencia cierta qué eran lo que habían visto. Algunos vecinos de su cuadra ya conocen el tema y contemplaron algunas de las ‘atracciones’ de la tierra de este habitante de la calle Moreno al 1400. De esas tierras, a cinco cuadras de la plaza San Martín, brotó hace poco un tomate de un kilo y 400 gramos  de peso. Un gigante que estuvo expuesto durante algunos días por el vecino Rubén Rolando Chacho, de 71 años, quien lo mostraba a los curiosos y afirmaba que había salido de su huerta hogareña.

Sin embargo, este excepcional ejemplar es el hijo de una mata singular. Más de 20 kilos han salido de una única planta, de más de un metro de altura. El `padre’ de tan pantagruélicas criaturas asegura en la redacción de El Ciudadano que cada uno de los ejemplares que ha dado la tomatera ha tenido un peso siempre superior al kilo.

“Sacar tomates de un kilo y cien gramos o más es normal. Son casi todos sacados así, con ese peso”, asegura el hombre mientras observa el fruto estrella de su huerta urbana. Este jubilado de la construcción, ahora dedicado a la producción de dulces y productos en conserva, lleva años en su parcela particular. Ha tenido que apuntar siempre con varias cañas para poder sujetar las cepas. Este horticultor familiar conoce de cultivos desde niño, cuando veía a su padre, de origen italiano, hacer la huerta en la propia casa. Pero subraya que es la primera vez que se topa con tomates de este calibre. “Es el más grande que había tenido hasta ahora”, destaca con una sonrisa humilde.

Hace poco más de un mes se encontró con estos frutos ofrecidos por una mata que se desarrolla a partir de una semilla italiana que supo traer su padre de Europa. “La verdad que no sé porque tuvo tanto peso. Pero le siguieron otros con un peso superior al kilo. Hago tomates amarillos y otras veces negros”, explica mientras sostiene un ejemplar para la foto en nuestra Redacción.

A los conocimientos adquiridos por su padre les sumó algunos de los cursos dictados en el Centro de Educación Agraria de Cañuelas (CEA). Allí tomó cursos de fabricación de dulces, licores y conservas. Además, es donde se provee de algunas semillas. “Hago dulce de tomate, salsa de tomate, salsa para pizza, dulce de higo, dulce de ciruela, zapallo en almíbar. Todo natural, ecológico, sin fertilizantes y me dura un año la producción que hago en casa, al aire libre y sin invernadero. Si sale bien, mejor. Y si no, mala suerte; no me preocupo a esta altura de mi vida”.

Viandas horizontal

“Nosotros, con mi mujer Irma, no tenemos quinta. Es una huerta familiar como hacía mi papá Ramón María Chacho; a quien ayudaba con mis 5 o 6 años, a sembrar con un arado de mancera a caballo. Nada especial ni fuera de lo común, pero cada tanto salen vegetales con estos kilos y así no compramos nada en una verdulería. Todo lo tengo en mi canterito. A lo sumo, me faltará algún tipo de cebolla pero tengo de verdeo, puorro, de todo...”.

Chacho, un antiguo lector del semanario y sobrino del director de El Ciudadano, José Luis Chiachio, no conoce a qué variedad pertenece este tomate. Supone que es de una variedad popular portuguesa, pero recuerda perfectamente su procedencia: el padre. “Tengo todas las plantas enfrente de mi casa. Es todo chico allí y siempre me he dedicado más al tomate”, cuenta.

La falta de espacio en la ciudad es uno de los factores que alientan la búsqueda de alternativas de producción y bien que lo sabe este vecino. Reacio a participar de ferias de verduras y frutas, admite que se nutre con otro productor portugués, Claudio Dos Santos, por las semillas de tomates y de algunos conocimientos de la huerta.

La tierra, la labor diaria, sus genes, tienen su origen en la gestación de estos tomates gigantes. El próximo verano quiere intentar sacar un tomate más grande. ¿Podrá batir su propio record?

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