“El paso al profesionalismo fue un click en la cabeza en todo sentido”

Deportes 19 de mayo de 2020 Por El Ciudadano cañuelense
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1 / 5 - Un adolescente Sulpis, con la casaca de Las Cañas, en plena etapa de formación deportiva.

Agustín Sulpis es uno de los cañuelenses que, con su deporte, ha trascendido la frontera del ámbito local o regional llevando su rugby no sólo a lo más alto a nivel nacional, luciendo la casaca de Regatas de Bella Vista, sino incluso fuera de la Argentina.
De hecho tras el período Las Cañas, que duró muchos años ya que abarcó desde la etapa infantil hasta la consagración en Primera con el tan soñado ascenso, ‘El Flaco’ emigró a Regatas de Bella Vista jugando al más alto nivel y protagonizando una vibrante final ante el SIC para luego llevar su juego al Viejo Continente.
Si bien es cierto que en Francia (Pays d’Aix) no le fue bien, todo lo contrario sucedió en Italia donde jugó para Venezia Mestre y Lazio Rugby anotando para este último 1.006 puntos en cuatro temporadas que abarcaron de 2006 a 2010.
Terminada aquella etapa Sulpis regresó a la Argentina para, partido despedida en Cañuelas mediante en el que participaron Regatas y Los Cardos de Tandil donde jugó sus últimos choques, ‘El Flaco’ colgó los botines dedicándose a administrar un comercio de venta de artículos de rugby y hockey justamente en Tandil, ciudad que eligió para radicarse en su regreso al país allá por 2010.
Agustín Sulpis accedió a esta serie de entrevistas ideadas por esta sección, que tiene como artífices a grandes exponentes del deporte local, generando un extenso y por demás entretenido reportaje en el que abordó diferentes aristas de su vida deportiva y personal.
Cabe recordar que cada entrevistado se somete, en este ciclo, al mismo cuestionario sin existir posibilidad de aclaración o repregunta alguna por lo que muchas veces cada pregunta le permite al entrevistado encarar la respuesta desde una óptica diferente. De esta manera resulta sumamente interesante cómo mismas preguntas muchas veces generan diferentes puntos de vista independientemente que se trate de disciplinas deportivas dispares.

–¿Qué le dio el deporte?
–Muchísimas cosas y me quedaría corto si me pusiera a enumerar. Pero puedo afirmar que desde la niñez me dio vida sana, alegría, sacrificio, amigos, compañerismo, humildad, cultura, familia, educación y muchas cosas más. Todo lo que soy es gracias al deporte, el que me permitió conocer países, ciudades y culturas diferentes además de lograr muchas amistades.

–¿Qué le sacó el deporte?
–Por momentos me sacó sueños que tenía que fueron frustrados porque me fue mal. Por otro lado me ha sacado campeonatos como una final perdida y me ha sacado amigos que se los ha llevado la vida misma. También ha sacado lo peor de mí en determinados momentos como ha permitido que afloraran cosas muy lindas. El balance es netamente positivo.

–¿Qué perdió por el deporte?
–Lo que perdí es similar a lo que me sacó. Contacto con amigos que quedaron en el camino, por ejemplo. Pero me quedo con lo que el deporte me dio que es mucho más.

–¿Qué ganó por el deporte?
–Muchísimas cosas. Un ascenso con Las Cañas después de muchos años de lucha, otros ascensos a otras categorías, un campeonato jugando para el seleccionado de Buenos Aires,  pero lo más importante son las amistades que gané y que siguen vigentes más allá del deporte. Logré crecer en un club como Las Cañas en el que estuve todos los días desde los 8 años, por lo que progresar con el club de uno es muy fuerte.

–Si pudiera volver el tiempo atrás, ¿tomaría alguna decisión diferente a las tomadas respecto a su carrera deportiva?
–No me arrepiento absolutamente de nada. Siempre me puse objetivos para mejorar haciéndolo de a poco y en los tiempos acordes.

–¿Está conforme con su carrera deportiva?
–Sí, muy conforme, tanto en el amauterismo como en lo profesional, pero siempre haciendo todo con el piso que me dio ser amateur. Hoy, ya retirado, miro para atrás y puedo afirmar que tuve una carrera deportiva como la que en esos tiempos soñaba. El paso al profesionalismo fue un click en la cabeza en todo sentido. 

–¿Alguna cuenta pendiente?
–Uno siempre sueña... no sé si estuve al nivel de poder representar un Seleccionado Argentino, aunque creo haber estado cerca pero tal vez pasado en algunos años. De haber hecho la misma carrera, pero restando dos anitos a cada etapa, por ahí hubiera tenido alguna oportunidad. Pero en la vida hay cosas que se dan y otras que no.

–¿Lo han defraudado en el ambiente deportivo?
–No sé si la palabra a usar es “defraudado”. Pero me sentí mal en una etapa específica en la que estuve incluso muy mal de la cabeza. Fue en Francia donde me fue muy mal: no me tuvieron en cuenta, no me dejaron adaptarme, no me tuvieron paciencia. En realidad no me defraudaron, pero fui con sueños y en cuatro meses me tuve que volver a la Argentina y mal de la cabeza; me bajaron de un plumazo. No sé culpa de quién fue, pero pasó. No sé si lo hicieron adrede o con malas intenciones, pero en el ambiente deportivo hay de todo.

–¿Lo han sorprendido para bien?
–En Europa, por ejemplo, me sorprendió el hecho que mucha gente me brindara todo estando allá absolutamente solo. El rugby como deporte también me sorprendió porque es una escuela de vida con unos valores espectaculares.

–Siempre dentro del deporte, ¿éste le permitió conocer una faceta diferente o impensada en gente conocida?
–Sí. He conocido mucha gente espectacular en todos los ambientes que viví dentro del rugby en mi trayectoria. 

–De no haber sido deportista, ¿qué cree que hubiera sido de su vida?
–Pregunta muy complicada ésta que no sabría responder. Desde chico vivo para el deporte así que nunca pensé en otra cosa. En un momento estudié Administración de Empresas y hoy dirijo una empresa familiar y no me puedo quejar, pero todo rondó siempre en torno al deporte. Cuando se dio lo del rugby empecé en Las Cañas acompañando a papá y eso generó en mí una llama que no se podía apagar. Soñaba con jugar rugby y todo se fue dando como para ir a jugar a Regatas y luego a Europa. De no haber jugado rugby tendría tal vez una empresita ligada al deporte como tengo en la actualidad.

–¿Qué lugar ocupa en su vida actualmente el rugby?
–En realidad no ocupa ningún lugar hoy en día dado que no estoy haciendo nada relacionado al rugby. Tengo hijos chicos y el tiempo que tengo quiero dedicárselo a ellos, tal vez cuando crezcan pueda dedicarme al deporte. Al volver de Europa en 2010 estuve varios años ayudando en Juveniles de Los Cardos y luego haciendo algo en relación a los Infantiles donde juega mi hijo. Pero ahora no hago otra cosa más que administrar el negocio de venta de elementos de rugby y hockey.

–¿El mayor logro deportivo? No necesariamente por el peso propio del logro en sí, sino por lo que representó para usted.
–El ascenso a Segunda con Las Cañas fue muy fuerte. También formar parte de aquella final en la que con Regatas enfrentamos al SIC, la cual perdimos por apenas seis puntos a solo dos años de haberme sumado a aquel plantel. En Europa me fue muy bien en la primera etapa, con Venezia Mestre, donde en el segundo año logramos el ascenso; mientras que en la Lazio, si bien nos costó más zafar del descenso en el primer año, en el segundo y tercer año llegamos a la final aunque las perdimos, pero en la cuarta temporada logramos el ascenso aplastando al rival por más de cincuenta puntos. El título con el seleccionado de la URBA fue lindo, en el 2002, pero me quedo con los logros de clubes dado que se viven de otra forma porque son procesos de varios años.

–¿El mayor fracaso deportivo?, si es que considera haberlo tenido. 
–La experiencia vivida en Francia. Llegué tarde a la pretemporada y no me dieron tiempo a adaptarme al rugby francés. Empezaron a pensar que el equipo perdía por culpa mía y eso me jugó en contra en mi cabeza. No sé si es un fracaso porque en realidad no pude demostrar lo que yo jugaba.

–¿Qué consejo le daría a quien está por dar los primeros pasos en su mismo deporte?
–Que no le tenga miedo al rugby, miedo que muchas existe por el tema de los golpes. A uno lo preparan para eso. El rugby tiene valores espectaculares, te enseñan a tratar bien al rival al que hay que derribarlo pero con reglas. No se puede hacer lo que uno quiere dentro de la cancha, es todo un proceso que se enseña desde chico, es un modo de vida todo esto: hay respeto, humildad, sacrificio. Ni lo duden en practicar rugby aunque es cierto que no es un deporte para todos. Es un deporte que, en Argentina, muchos lo ven de una forma muy diferente a lo que es en realidad. Estoy seguro que quien emprenda este viaje va a hacer muchos amigos y la va a pasar bárbaro.

–¿Qué consejo le daría a quien busca convertirse en un profesional del deporte que practica?
–Es una pregunta difícil que me hicieron incluso apenas regresé de Europa. Te tiene que hacer un click la cabeza, no es fácil el profesionalismo. Yo fui como amateur y esa escuela hay que tenerla, pero el profesional tiene que estar listo antes que empiece el entrenamiento e irse después incluso que termine. Al entrar a la cancha no hay excusas, te pagan por jugar. En mi carrera no existía el profesionalismo en Argentina. En Europa la pasé bárbaro aunque me costó, pero admito que no es para cualquiera el profesionalismo europeo. Uno está lejos de todo (familia, amigos, costumbres) y si bien al principio todo es lindo porque parece que uno es un turista, luego te cae la ficha que estás solo dedicándote solamente al rugby mientras que tu entorno tiene su vida. Hay muchos argentinos jugando en Europa porque tenemos nivel para jugar, pero es difícil asimilar la vida del profesional en comparación a cómo se vive el rugby amateur acá donde todo es muy familiar, con mucha amistad y vida social en el club. Allá te contratan para que les cumplas y para eso tenés que hacer todo lo posible para lograrlo y dando ejemplos. No quiero desilusionar a nadie, pero es cierto que no es todo tan fácil como parece.


Lic. Matías Folgueira
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