Hito: un equipo del hospital de Cañuelas realizó con éxito la primera cirugía cardiovascular pediátrica de su historia
Un equipo de profesionales del Hospital Cuenca Alta Néstor Kirchner (HCANK) de Cañuelas concretó con éxito la primera cirugía cardiovascular pediátrica en la historia del establecimiento. La intervención quirúrgica fue realizada a una beba de 20 meses que padecía una cardiopatía congénita denominada ductus arterioso persistente y marca un nuevo hito en la capacidad prestacional del centro de salud regional.
El ductus arterioso es un conducto que conecta la arteria aorta con la pulmonar durante la etapa fetal y que habitualmente se cierra tras el nacimiento. Al permanecer abierto, provocaba en la paciente un exceso de flujo sanguíneo hacia los pulmones y una sobrecarga en las cavidades izquierdas del corazón. La detección inicial la realizó el neonatólogo Álvaro Zamo, quien derivó el caso al cardiólogo pediátrico Federico Díaz para confirmar el cuadro.
Aunque en diversos contextos esta patología se aborda mediante cateterismo, las características anatómicas y la edad de la niña requirieron una toracotomía posterolateral izquierda. Resolver este tipo de malformaciones a tiempo evita dificultades en la alimentación, retrasos en la ganancia de peso, fatiga y cuadros respiratorios recurrentes, previniendo secuelas severas como la hipertensión pulmonar.
Por su parte, Lautaro, el papá de la paciente intervenida, comentó que “aunque siempre existen miedos antes de una operación, la confianza que nos brindó el equipo de profesionales del hospital fue increíble y, gracias a Dios, la intervención fue todo un éxito”.
“Queremos destacar el gran trabajo en equipo y la dedicación constante con nuestra hija, estuvieron pendientes de ella en todo momento y hoy solo nos queda agradecer y acompañarla en su recuperación”.
El procedimiento quirúrgico contó además con la participación del anestesista Valentín Latorre y la instrumentadora Natalia Ayala. Tras la intervención, la paciente completó su recuperación posoperatoria en la Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica (UTIP), bajo el cuidado de los médicos Ariel Jáureguy y Carolina Ibarra, junto a profesionales de enfermería y kinesiólogos.
La paciente recibió el alta médica a las 48 horas con un pronóstico favorable que le permitirá desarrollarse sin limitaciones.