De Cañuelas a la pista central: tradición, familia y distinción en la fiesta máxima del campo
Como cada invierno, la Exposición Rural vuelve a convertirse en mucho más que una cita para el sector agropecuario: es, también, una de las grandes fechas sociales del calendario porteño.
La pista central, corazón indiscutido de la muestra de Palermo, late con fuerza al ritmo de los aplausos que acompañan el paso de los grandes campeones. Mientras los jurados hacen su trabajo con rigurosidad y los cabañeros viven con nerviosismo la definición de años de trabajo, el público —en su mayoría lookeado con ponchos soñados, sombreros, boinas y botas impecables — celebra tener por dos semanas este pedacito del campo en medio de la ciudad.
En ese marco único, la delegación de Cañuelas dejó una huella imborrable. El apellido Cambiaso volvió a pisar fuerte: Adolfo Cambiaso, su esposa María Vázquez y sus hijos acompañaron la muestra marcando el estándar de la crianza de caballos de polo de alto hándicap.
Pero el momento emotivo de la jornada lo protagonizó la historia y el futuro de la dirigencia local. Alberto Ruete Güemes, reconocido productor e integrante de la Sociedad Rural de Cañuelas, caminó hacia la pista central de la mano de su nieto, Pedro Ravier. Lo hizo en calidad de secretario de un jurado de petisos argentinos. Allí, ambos fueron recibidos cálidamente por el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, en un gesto que sintetiza el verdadero espíritu de esta muestra: la transmisión de la pasión ganadera de generación en generación.