Frustración en el Club Las Cañas tras otro intento de robo: la alarma evitó pérdidas mayores
El reloj marcaba las 3.25 de la madrugada del pasado jueves cuando el predio del Club Las Cañas Rugby volvió a convertirse en el blanco de la delincuencia. Bajo la modalidad "escruche" —aprovechando la ausencia de personas en el lugar—, un solo delincuente logró vulnerar el perímetro e ingresar al buffet de la institución social y deportiva. Pese a que el sistema de seguridad funcionó y alertó a la policía, los destrozos materiales resultaron inevitables.
Según informaron fuentes del club, el intruso accedió al predio desde un barrio lindero, cruzando por la zona del arroyo. Una vez adentro, se dirigió directamente al buffet. Para entrar, forzó violentamente la puerta principal y arrancó una baranda de protección.
Sin embargo, los movimientos del sospechoso activaron de inmediato los sensores del sistema de monitoreo. El tiempo corría en su contra: estuvo apenas dos minutos dentro del establecimiento. En ese frenético lapso, el malviviente intentó descolgar el televisor del buffet. No pudo transportarlo, y el aparato terminó estrellado contra el suelo con la pantalla completamente destruida.
En su huida, el delincuente corrió cargando un horno microondas y una garrafa de gas. Pero el ensordecedor sonido de la sirena y la inminente llegada de un patrullero lo obligaron a recalcular. A mitad de camino, decidió descartar el microondas, el cual quedó destrozado por el impacto contra el piso, y finalmente logró escapar llevándose únicamente la garrafa.
Un historial que no da tregua
Desde la comisión directiva del club confirmaron que ya se radicó la denuncia penal correspondiente en la comisaría local y que los accesos dañados ya fueron reparados. No obstante, reina un clima de profunda frustración. No es la primera vez que Las Cañas sufre el azote de la inseguridad: el último antecedente importante databa del año pasado, pero el historial es largo y costoso.
En ocasiones anteriores, las pérdidas para la institución comunitaria incluyeron reflectores del predio y tubos de gas, herramientas de valor como un compresor y andamios y equipamiento deportivo como pesas, escudos de entrenamiento y garrafas.
"Se había colocado un cerco perimetral y una alarma, que afortunadamente funcionó. Ahora la idea es aumentar la potencia de la sirena", explicaron desde el entorno del club.
La gran cuenta pendiente sigue siendo la vulnerabilidad geográfica del terreno. Los dirigentes locales señalan que existe un sector crítico que requiere un refuerzo urgente con un cierre sobre el arroyo, una obra de infraestructura que el club, por cuenta propia y con recursos asfixiados por la crisis, no ha podido afrontar en soledad.