Extreman controles a Marcelo Porcel tras su visita a la Basílica de Lujan: tobillera electrónica y botones antipánico para las víctimas
El Poder Judicial aplicó nuevas medidas de control sobre el empresario Marcelo Eduardo Porcel, procesado por múltiples delitos de abuso sexual infantil contra compañeros de su hijo. En las últimas horas, se entregaron botones antipánico a las diez víctimas y se colocó finalmente la tobillera electrónica al imputado, tras la polémica generada por su aparición sin el dispositivo en la Basílica de Luján.
La semana pasada, la Sala IV de la Cámara del Crimen había confirmado el procesamiento de Porcel, quien recibió el beneficio de permanecer en libertad, bajo estricta orden de restricción para acercarse a las víctimas y sus familias. Además, se ratificó la extracción de material genético, se prohibió su salida del país y se trabó un embargo de 112 millones de pesos.
Los botones antipánico fueron entregados en los domicilios de los alumnos del Colegio Palermo Chico, con custodia policial. Se trata de teléfonos celulares con aplicaciones de alerta que permiten notificar situaciones de emergencia o la violación de la restricción impuesta contra Porcel.
En cuanto a la tobillera electrónica, la demora en su colocación había sido cuestionada por el abogado de las víctimas, ante el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°50, a cargo del juez Carlos Bruniard. La orden de geolocalización se cumplió tras la indignación generada por imágenes que mostraban al empresario asistiendo a misa en la Basílica de Luján sin el dispositivo de control.
Porcel está imputado por abuso sexual gravemente ultrajante agravado, corrupción de menores y producción de material de abuso sexual infantil, delitos cometidos entre 2022 y 2024 en perjuicio de amigos de su hijo, que tenían entre 13 y 14 años.
Según las denuncias, los menores fueron invitados a reuniones en propiedades del empresario y sometidos a regalos y beneficios para generar cercanía, mientras que el peritaje de su teléfono reveló fotografías y mensajes que confirman los hechos.
El empresario es hijo de Néstor Porcel, fundador de Argencard, y hasta hace poco estuvo vinculado a Campazu S.A. , en Vicente Casares, y al concesionamiento del shopping Oh! Buenos Aires. Las nuevas medidas buscan garantizar la seguridad de las víctimas y evitar que el imputado incumpla las restricciones mientras avanza la instrucción judicial.
"Me tenés abandonado" y "te extraño’"
"Me escribía ‘me tenés abandonado’ y ‘te extraño’", es parte de un testimonio de uno de los chicos que denunció a Porcel.
Uno de los primeros diez adolescentes que declararon ante la Cámara Gesell relató las presuntas conductas abusivas del empresario. Este joven, que tenía 13 años en 2022 cuando comenzaron los episodios denunciados, se reconoció en imágenes encontradas en el celular del imputado, donde se lo ve desnudo en la ducha.
Porcel fue denunciado en julio de 2024 por llevar a los chicos a su casa y oficina en Buenos Aires, donde organizaba fiestas y reuniones en las que les ofrecía alcohol y dinero. Según el testimonio, obligaba a los adolescentes a hacer apuestas como correr con los pantalones bajos o les daba masajes incómodos sin permiso, incluidos tocamientos.
El joven relató que Porcel le enviaba mensajes afectivos y dinero, incluso para Navidad y su cumpleaños, con frases como “te extraño” y “me tenés abandonado”, lo que le generaba incomodidad.
Además, recordó un episodio en la oficina del empresario donde, tras beber alcohol, les propuso dar vueltas a una mesa con el pantalón abajo a cambio de dinero. También contó cómo Porcel lo tocó inapropiadamente durante un "masaje para las piernas", lo que resulta parte de la causa que investiga abusos sistemáticos en situaciones donde los padres dejaban a los menores bajo la responsabilidad del acusado.
El joven contó que en más de una ocasión Porcel le hizo sentir que debía corresponder a esas atenciones con acciones que no entendía bien, pero le generaban confusión y malestar. "Él decía cosas como que tenía que dejarse tocar para conseguir dinero, que era un negocio y que yo era su heredero en todo. Eso me hizo sentir muy raro, porque no entendía por qué un adulto me hablaba así y me ofrecía plata de esa manera”, explicó.
También mencionó que, aunque al principio pensó que Porcel era un amigo de su familia que lo cuidaba, con el tiempo esas "reuniones" en la casa y la oficina se volvieron más incómodas y formaban parte de una situación que le costaba manejar. “Me mandaba mensajes todo el tiempo, me decía que lo tenía abandonado y que lo extrañaba, y yo no sabía qué decirle. Solo quería que todo eso terminara”, dijo.
El testimonio también incluyó la sensación de aislamiento y temor que sentía, ya que el empresario tenía un lugar de poder y confianza en su círculo familiar y social. Relató que intentaba no involucrarse mucho, pero la presión de Porcel y el ambiente que armaba con alcohol y apuestas lo atrapaban. “Era como si no pudiera decir que no, porque él siempre estaba presente y hacía todo para controlarnos”, concluyó.
El fiscal Pablo Turano lo acusa de abuso sexual gravemente ultrajante, corrupción de menores y producción de material sexual con menores. Porcel tiene una restricción de acercamiento a las víctimas, al colegio y al club donde los chicos practican deportes, aunque aún no fue indagado oficialmente.