Crimen en una fiesta clandestina: dos jóvenes irán a juicio oral por el asesinato de Agustín Quiñones
El crimen de Agustín Quiñones, el joven de 20 años asesinado a la entrada de una fiesta clandestina en el barrio San Esteban, avanza hacia una instancia clave: dos acusados serán sometidos a juicio oral en el Tribunal Oral en lo Criminal N°2 de La Plata.
La causa fue radicada en ese tribunal el 4 de agosto de 2025 y actualmente transita la etapa previa al debate, con la presentación de pruebas por parte de las partes. Según fuentes judiciales, aún no hay una fecha definida para el inicio de las audiencias.
El tribunal está integrado por los jueces Claudio Bernard, Silvia Hoerr y un tercer magistrado que aún resta ser designado, quienes tendrán a su cargo el desarrollo del juicio y el posterior veredicto.
El hecho ocurrió el 14 de diciembre de 2024, en el inicio del verano, en la quinta conocida como “La Lorita”, ubicada a pocas cuadras de la casa de la víctima, en el barrio La Tranquera de San Esteban. Según la reconstrucción judicial, Quiñones había asistido junto a un grupo de amigos a una fiesta privada. En el ingreso, los organizadores les exigieron dinero para entrar.
De acuerdo con los testimonios incorporados al expediente, mientras sus amigos no contaban con efectivo, el joven —que había ganado dinero tras cantar en una plaza— intentó negociar su ingreso. Propuso subir al escenario y cantar a cambio de permitir el acceso del grupo. La situación derivó en una discusión que escaló en violencia.
En ese contexto, y siempre según la acusación, uno de los imputados efectuó un disparo que impactó en Quiñones y le provocó la muerte en el lugar.
Por el homicidio fueron imputados Lucas Natanael Figliomeni, apodado “El Pava”, y Lucas Cabral Giacomini, señalado como el autor material del disparo. Figliomeni fue detenido la misma noche del crimen, ya que era el propietario del arma utilizada en el ataque.
Giacomini, en cambio, permaneció prófugo durante cinco meses. Sobre él pesaba un pedido de captura nacional e internacional, hasta que finalmente fue localizado y detenido en el partido de Tres de Febrero, tras ser identificado en el marco de otro hecho delictivo.
Ambos llegan al juicio en condición de detenidos y son considerados los principales responsables del homicidio.
El caso tuvo una fuerte repercusión, no solo por la violencia del hecho sino también por las circunstancias en que ocurrió: una fiesta clandestina, una discusión en el acceso y un desenlace fatal en cuestión de segundos.
Quiñones vivía con su madre y sus cuatro hermanos en una vivienda de la calle Ceibo, en San Esteban. Quienes lo conocían lo describen como un joven con aspiraciones claras: le apasionaban los autos, el canto y proyectaba abrir su propio taller mecánico.
El futuro juicio oral permitirá reconstruir en detalle lo ocurrido aquella noche y determinar las responsabilidades penales de los acusados, en un proceso que será seguido de cerca por la familia de la víctima, que desde el primer momento reclama justicia.