Un gin de Cañuelas, entre los mejores del país

Fernando Celemin es un emprendedor local que llegó al podio de un certamen nacional. Obtuvo la medalla de bronce por la bebida que produce en un country de la Ruta 3. Y sueña con participar de la Copa Mundial de Londres en 2024.

Interés general 27/07/2022 Leandro Barni
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Celemin en su “mini fabriquita”, como llama al espacio donde produce su bebida destilada.

Fernando Celemin es un emprendedor lo­cal que se dio el gusto de ganar la medalla de bronce en un concurso nacional que premia al mejor gin. Se trata de un desprendimiento de la Copa Argentina de Cer­veza y tiene relación con la proliferación de este producto y el aumento del consumo. Se eligió entre una serie de marcas independientes y no en­tre destiladores caseros. La suya se llama Spiritu Santo y se comercializa en La Querencia y Pue­blo Escondido, dos casas de picadas con sede en Uribelarrea. 

“Me interesó esto del gin y lo empecé a probar con amigos. Después, vino la marca, la botella, la etiqueta y su comer­cialización”, le cuenta Celemin a El Ciudada­no

El hombre de 47 años, que también trabaja con sistemas informáticos, antes se dedicaba a ela­borar cerveza y con la irrupción de la pande­mia empezó a cursar en la UTN sobre destilados. ¿Y cuál es la fórmula del éxito? “Creo que el resultado de este premio tiene que ver con mi me­ticulosidad. Elegir bien 

 y llevar todo el proce­so, con su temperatura, con mi método. Y pron­to me gustaría empezar a crecer y llegar a tener reconocimiento interna­cional”, asegura. En tal sentido, tiene como meta participar de la Copa Mundial de Gin, que se llevará a cabo en Lon­dres durante 2024. 

Celemin desarrolla sus bebidas en una “mini fa­briquita”, como la llama, y con la cual puede pro­ducir 200 litros mensua­les. Está ubicada en su casa del country Las Ca­ñuelas. Allí se pudo ins­talar con un alambique de cobre que adquirió en Mar del Plata. En alguna parte del proceso de di­seño y etiquetado recibió la ayuda de su hija, algún otro integrante de su fa­milia y una diseñadora. 

Destaca que el gin “es un producto amigable, que gusta y que al no necesitar de un añejado, se facilita el proceso, lo cual es una ventaja fren­te al whisky, por ejem­plo”. 

En cuanto a la compe­tencia responde: “Hice degustaciones con ami­gos y le he ganado a Bombay. Y al tratarse de un gin local, con produc­tos buenos, no tiene por qué ser más barato que uno internacional”.

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