Taller de lectura: el refugio de los lectores que ya atravesó cien libros en Cañuelas

Desde 2018, el taller coordinado por el profesor Juan Manuel Rizzi se consolidó como el único espacio estable de lectura profunda en la ciudad. Entre clásicos, novelas contemporáneas y debates colectivos, sus integrantes encontraron una comunidad atravesada por la literatura.
Cultura23/05/2026Leandro BarniLeandro Barni
club lectura
El taller de lectura coordinado por Juan Manuel Rizzi reúne desde 2018 a lectores de distintas generaciones y profesiones.

En tiempos de pantallas fugaces y consumos fragmentados, un grupo de lectores de Cañuelas eligió sostener una práctica cada vez menos frecuente: leer despacio, discutir ideas y compartir interpretaciones. Desde mayo de 2018, el Taller de Lectura coordinado por el profesor Juan Manuel Rizzi —que muchos de sus integrantes prefieren definir como un club de lectura— se convirtió en una experiencia singular dentro de la ciudad y acaba de alcanzar un hito simbólico: la lectura número cien.

La obra elegida para coronar ese recorrido fue nada menos que Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra. Un cierre que también funciona como declaración de principios para un espacio que atravesó más de diez ciclos temáticos y literarios: desde la literatura argentina del siglo XIX hasta novelas latinoamericanas y europeas, pasando por ciencia ficción, distopías, relatos sobre el encierro y recorridos por el paisaje en la narrativa nacional.

El taller nació en el Instituto Cultural Cañuelas y, con el tiempo, migró parcialmente a la virtualidad. Hoy continúa reuniéndose de manera online los viernes a las 18.30 hs, sosteniendo una dinámica que combina disciplina lectora y conversación colectiva.

La farmacéutica Silvia Mac Gill resumió la transformación personal que significó la experiencia: “Yo nunca había leído un libro por placer, siempre para estudiar algo; gracias a este hermoso grupo, llevo leído 100. Casi que ni yo misma lo creo”. Para Susana Frasseren, otra de las participantes históricas, el intercambio resulta inseparable de la lectura: “Somos un grupo de amigos que leen y mucho más”.

A lo largo de estos años, muchos integrantes encontraron en el taller autores y obras que difícilmente hubieran descubierto por cuenta propia. El ingeniero mendocino Carlos Salvador —quien continuó participando a distancia luego de dejar Cañuelas junto a su pareja Macarena— definió al espacio como “una experiencia de sedimentación”, donde la lectura deja de ser un acto individual y se vuelve un territorio compartido. Entre sus libros favoritos eligió Museo de la novela de la Eterna, de Macedonio Fernández, mientras que su pareja destacó Hombres de maíz, del guatemalteco Miguel Ángel Asturias, “un tremendo viaje”.

Martha Mellado dijo sobre la coordinación: “El profesor que nos trajo un abanico maravilloso de libros a los que jamás yo hubiese podido acceder de otra forma”.

Nicolás Martínez Celorio, quien vivió también importantes tramos del taller, reflexionó: “Compartir la lectura con un grupo como este provoca una redimensión y desprejuicio de cada obra, nos hace abrir ámbitos de lectura, salir de nuestra biósfera literaria para adentrarnos en horizontes inesperados. Totalmente recomendable”.

Patricia Botessi, en la misma dirección sumó: “Me permitió disfrutar de géneros diversos, algunos de los cuales pensaba que nunca no serían mis elegidos”. Y entre todas se quedó con la novela “Río de las congojas” de la jujeña Libertad Demitrópulos.

También aparecieron recomendaciones que revelan el amplio mapa literario transitado por el grupo: Frankenstein, de Mary Shelley; Eisejuaz, de Sara Gallardo.

Margarita Trejo, que se incorporó con el taller ya en marcha y alcanzó a leer veinte de los cien libros, destacó el valor humano del espacio: “Es muy enriquecedor vivir la literatura con personas con quienes hemos compartido otras actividades de la vida. Es más completa la cercanía y más profundo el cariño”. Entre sus recomendaciones eligió Los llanos, de Federico Falco, ambientada en la localidad de Zapiola, y El río sin orillas, de Juan José Saer, una de las obras fundamentales de la narrativa argentina contemporánea.

Más allá de las preferencias personales, el taller consolidó una identidad propia. “Compartir la lectura con un grupo como este provoca una redimensión y desprejuicio de cada obra”, sostuvo Nicolás Martínez Celorio, otro de los lectores que atravesaron distintas etapas del proyecto.

Rizzi, en tanto, evita ubicarse en el centro de la experiencia. “El taller lo hacen sus participantes”, señaló. Aunque reconoce que elige las lecturas, admite que el verdadero motor está en la continuidad del grupo: “Siempre pedían más, como si un libro contagiara a otro de un extraño virus”.

La propuesta se diferencia de otros encuentros literarios que existen en Cañuelas porque trabaja sobre la lectura simultánea de una misma obra y el análisis compartido posterior. Esa dinámica, habitual en clubes de lectura de grandes ciudades, resulta excepcional en el distrito.

Actualmente el espacio prepara nuevos ciclos dedicados a “La otra Europa” y a la novela japonesa. En paralelo, el Instituto Cultural bonaerense anunció la creación de la Red Bonaerense de Clubes de Lectura, una iniciativa destinada a fortalecer experiencias colectivas de lectura en toda la provincia. Según datos oficiales, existen alrededor de 390 clubes activos y otras 135 organizaciones interesadas en formar nuevos espacios.

Contacto y más información del taller, al Whatsapp (2226) 52 2972.

Mientras tanto, en Cañuelas, el grupo coordinado por Rizzi continúa leyendo como desde el primer día: convencido de que los libros, cuando se comparten, producen conversaciones capaces de extenderse mucho más allá de la última página.

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