
Gustavo Ibarra, el deportista que deja su huella en cada deporte: ahora participó de un torneo internacional de ciclismo
Jonatan Pedernera
El paso de Gustavo Ibarra deja huellas, ya sea en el fútbol, en el rugby o en el ciclismo. El deportista inició su camino en el CFC, donde llegó a jugar en Primera en 1998 en la ‘C’. Ante la imposibilidad de mostrarse como ‘Juvenil’ por los refuerzos que llegaban de afuera, armó el bolso y probó suerte en el rugby, en Las Cañas: ahí se mantuvo durante 14 años, hasta que una lesión complicó todo. Pero no decayó, tras sufrir la amputación de una pierna, encontró la salida en el ciclismo. En su última carrera en Río Pinto, en Córdoba, arribó a la llegada entre un mar de aplausos en el certamen que reúne a 6.000 ciclistas en cada velada.
-¿Cómo se dio tu incursión en el ciclismo?
-Se dio por el desafío de andar en bici con mi hijo después de sufrir la amputación de mi pierna. Fue todo repentino. Tomé la decisión de operarme, me dieron el alta pero tuve que esperar tres meses para recibir mi primera prótesis, que llegó un viernes: al día siguiente salí a andar en bici con mi hijo.
-Y te animaste sin problemas…
-Sí, un día estábamos en Las Heras con mi señora Elena y mi cuñada junto a su marido. Ellos tenían planeada una bicicleteada a Luján al otro día, así que equipamos los rodados y un domingo a las 5 de la mañana emprendí el viaje, sin preparación ni entrenamiento. La felicidad al llegar y ver la Basílica fue única. Eso me dio el pie para conocer el deporte. Además, estoy en una agrupación ‘LH Bikes’, donde realizamos charlas a jardines y jornadas de ciclo-turismo.
-Hace poco estuviste en la Río Pinto 2026, ¿cómo fue esa llegada?
-Fue una locura, ya que se dio un desafío enorme, mental y físico. Fueron 30 kilómetros que se hicieron larguísimos, llegué con lo último y gracias al empuje de Mario Sosa, el papá del capitán de Las Cañas.

-¿Hubo una antes y después en tu vida después de la operación?
-Sin dudas, en todos los aspectos. Siempre afronté las dificultades que me fue planteando la vida gracias al apoyo familiar incondicional. Me saltó un bulto en el tobillo izquierdo en 2014, un tumor óseo, que se despertó por un esguince mal curado y me comió 7 centímetros de tibia. Tuve más de 20 operaciones, con infecciones y problemas, recurrí a los especialistas en el tema y en 2020 tomé la drástica decisión. Pasaron tres meses en darme la prótesis y apenas me llegó, como conté, salí a pedalear.
-Como futbolista en Cañuelas FC, estuviste al lado de Carlos ‘Vieja’ Moreno y varios jugadores que fueron figuras...
-Sí, con Moreno compartimos muchas concentraciones y jugamos un Playoff para ascender en aquel momento. Yo era muy chico, tenía 18 años, y pude jugar con muchos grandes, Diego Davobe (hoy DT de Tigre), Diego Martínez (técnico de Huracán), ‘Lalo’ Colombo, el ‘Corto’ Ramírez, el ‘Polaco’ García y muchos más. En ese plantel ya estaba surgiendo Ismael Villalba. Además, tuve a grandes entrenadores, como Julio Iglesias, Alberto García, el gran ‘Cachi’ Martinoni y a Héctor ‘El Bulldog’ López. También compartí momentos con Daniel Cuchetti. Todos estos tipos figuran entre las grandes leyendas del club.

¿Tuviste la posibilidad de jugar en otros clubes?
-Sí, estaba la chance de ir a Brown de Adrogué, y no hubo acuerdo entre los clubes en ese momento. Me hubiese gustado haber jugado más tiempo en Primera y quizás, haber ocupado un rol como dirigente o entrenador.
-¿Cómo llegaste el rugby?
-En ese momento, con algunos chicos que estaban en el CFC decidimos probarnos. Nos gustó y arrancamos en M-19. Así, llegamos todos juntos al plantel superior, fue algo muy lindo. Después, ocupé cargos como ayudante, colaborador y miembro de comisión, donde todavía sigo.

-¿Hay diferencias entre los vestuarios del fútbol y del rugby?
-Para nada, son todos iguales, cambian las personas pero los códigos son los mismos. Quizás, en el fútbol es más notorio cuando hay un jugador más grande y en el rugby es todo más parejo, por los grupos que son más extensos.
-¿Qué significa el deporte en tu vida?
-Y, para mí es todo, porque siempre hice actividad. El deporte me enseñó a afrontar situaciones. Después de la amputación, volví a moverme, acorde a la situación que me tocaba vivir. La vida sigue, hoy me toca seguir con mis compromisos en Las Heras y mi trabajo en una fábrica de alimentos para perros, estoy en la parte de ‘Portería’ y ‘Balanza’.
-Si tuvieras que elegir una disciplina más para hacer, ¿cuál sería?
-Me hubiese gustado hacer natación, es una disciplina que ayuda un montón y me encanta ver. Hoy lo disfruto por mi hijo, que le encanta el agua y que practica.

Un embajador de lujo
El cañuelense Octavio Salmón disputó una competencia en Sint-Niklaas, Bélgica, y se subió al podio en la tercera ubicación en el recorrido de 120 kilómetros. Cabe recordar que el ciclista está instalado en Europa y aguarda una nueva convocatoria del equipo nacional.


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