
Agustín Barreiro, sus inicios y el desahogo en Boca: “Cuando decía que iba a ser basquetbolista, todos se reían”
Jonatan Pedernera
Agustín Barreiro, emblema de Boca y de la Liga Nacional de Básquet, está emparentado con Cañuelas. El jugador nacido en Vicente Casares, que la remó desde muy chico en el 'Tambero', buscó de su sueño para ser jugador profesional y recaló en el ‘Xeneize’, donde se terminó de moldear para la alta competencia.
En diálogo con ‘Pasión Naranja’, Barreiro habló sobre lo difícil que fue su inicio: “Viajaba todos los días hasta el centro de Cañuelas y no jugaba. Yo decía que quería ser basquetbolista y todos se reían. Fui un terco, por suerte: en dos años metí un cambio tremendo en mi juego y el físico”.
“Dionel ‘La Vieja’ Sánchez me dijo una vez que, si quería ser jugador de básquet, tenía que dejar muchas cosas de lado. Un día, me fueron a buscar mis amigos para ir a una fiesta y yo no quise ir. Mi papá me preguntó qué había pasado, si estaba amenazado, y yo le dije -otra vez- que quería ser jugador de básquet”, agregó Barreiro, que resaltó la figura del entrenador cañuelense y su padre, clave para llevarlo a las primeras prácticas cuando la situación económica no era la mejor.

“Hice pruebas en Racing, Ferro y me animé en Boca a los 16 años. Fue un entrenamiento durísimo y un 21 de enero me avisaron que tenía que presentarme en la pensión del club. Nadie lo podía creer en la familia, fue una locura”, comentó ‘Pipi’, emocionado.
Ahí nomás, el pibe puso primera, se preparó para el debut y se fue acostumbrando al trayecto Casares-La Boca. Eso sí, nunca dejó de visitar a sus amigos de toda la vida del club Cañuelas. Es más, fue una de las caras del última Clínica que se dio en la sede y acompañó a Octavio Bianchini, ex entrenador del ‘Tambero’ y actual integrante del cuerpo técnico de Platense en la Liga Nacional.
En su carrera, mantuvo el nivel y recorrió varias ciudades. Jugó en el Hispano Americano, viajó a Europa para probar suerte en el Zentro de Madrid y pasó por Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia. Después, se mudó a Misiones para ponerse la camiseta de Oberá, donde se convirtió en uno de los ídolos entre 2023 y 2025.
Y hablando de la dura experiencia al principio, se refirió a la gran apuesta: “Me sacaron de la zona de confort, de mis amigos, de la escuela, de mi pueblo. Pero si tuviera que elegir, volvería a tener esa oportunidad. Jugar en Boca es hermoso. Cuando me fui, tenía el deseo de volver. Lo hablaba con mis amigos, con mi familia, así que cuando se dio la chance fue algo muy fácil. Me llegaron ofertas de Brasil, pero apareció Boca…”.

“Se me dieron muchas cosas en mi carrera en poco tiempo. Volviendo de España, cuando viajé a Comodoro Rivadavia, un profe me dijo: ‘Ahora que estás en la Selección no saludás’. No sabía de qué me hablaba y cuando miro el teléfono estaba inundado de mensajes. Fue lo mejor que me pasó como deportista”, resaltó Barreiro, que avisó que el apodo de ‘Pipi’ nació en Casares, gracias a su mamá.
Y hablando de su presente, el alero de 26 años expresó: “La Liga es larguísima, todos los equipos están muy fuertes y el nivel es altísimo. Tenemos el gran objetivo de la Champions, queremos dejar al club lo más arriba en todos los frentes”.


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