José Luis Espert: “La crisis argentina es algo increíble, tenemos que hacer algo diferente”

Política 11 de julio de 2020 Por El Ciudadano cañuelense
El ex candidato a presidente se postulará para ocupar una banca en el Congreso Nacional y comenzó hace unas semanas su campaña. En Cañuelas ya tiene candidato a concejal.
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El economista José Luis Espert va por su revancha y luego del intento fallido, en el 2019, para ser presidente buscará el próximo año un lugar en el parlamento argentino como Diputado Nacional por la provincia de Buenos Aires con el Frente Despertar.

Por ello organizó una recorrida virtual de campaña por distritos de la región y en Cañuelas accedió a una entrevista con El Ciudadano.       

En el plano local el referente del espacio es Gastón Gutiérrez que hará lo propio dentro del partido Unión del Centro Democrático, más conocido como UCeDe, y pugnará por una silla en el Concejo Deliberante. 

Espert nació en la ciudad bonaerense de Pergamino, tiene 58 años y aseguró que “nunca se me cruzó por la cabeza hacer política, empecé por lo aterrado de ver cómo Argentina se repite en hacer siempre lo mismo y que todo resulta mal. No hay un solo programa económico que haya terminado bien en los últimos 50 años y eso provocó que la Argentina hoy tenga la mitad de la población viviendo bajo la línea de la pobreza. Hace 50 años no había villas miserias, ahora hay cuatro millones de personas viviendo allí; tampoco había inseguridad ni había tránsito, producción y consumo de drogas duras como hoy. La crisis argentina es algo increíble, tenemos que hacer algo diferente”.

–Marcelo Romero: Tras la elección presidencial ¿qué análisis realizó y por qué se postula a Diputado?

–José Luis Espert: En 2018 cuando ví el fracaso de Cambiemos me dije ‘hay que hacerle una propuesta a la sociedad por fuera de lo que estamos haciendo hace medio siglo pero dentro de lo que hacen los países que prosperan, que nunca hacen lo que hacemos nosotros’. En esos países la gente vive bien y no la pesadilla económica de la Argentina; no viven quebrando comercios e industrias, no viven con trabajadores que no pueden comprarse una casa o un auto. Por eso la propuesta que intentaremos llevar al Congreso es de sentido común. En los países en donde se vive bien hacen tres cosas elementales: cobran impuestos razonables para que la gente goce el fruto de su esfuerzo y no que se convierta en la manera del Estado para recaudar; pagan un precio razonable por las cosas, ergo las empresas compiten con el mundo; y tienen leyes laborales que promueven la creación de empleo con sindicalistas razonables. Aquí las leyes laborales provocaron seis millones de trabajadores trabajando en ‘negro’ y sindicatos que son verdaderas mafias.

–MR: ¿Cuál será su agenda si logra un lugar en el Congreso?

–JLE: Nuestra propuesta es auténticamente a favor de la gente de esfuerzo, de trabajo y del estudiante. Son propuestas, que a diferencia de la clase política tradicional de Argentina, se realizan en los países en los cuales la gente vive bien, esa es la diferencia. Las propuestas de la dirigencia política que destruyó la Argentina son ‘cantos de sirena’, lucen bárbaras pero a la larga todas terminan mal, porque está mal lo que hace Argentina, que tiene todo para venderle al mundo y vive encerrado con la sustitución de importaciones. En lugar de tener un Estado que cobre pocos impuestos, porque este es un país de ingresos medios, ‘revienta’ a la gente de trabajo con más impuestos.

–MR: ¿Estos temas pueden ser tratados en el Congreso, en referencia a los prolongados tiempos del mismo? 

–JLE: La cosa es muy simple. Si Argentina no cambia y no hace algo totalmente al revés de lo que viene haciendo hace ya casi un siglo, el país será en medio siglo la villa miseria más grande del mundo. Estamos convencidos de que tenemos que hacer otra cosa por el bien de los argentinos, de la gente honesta, del que se esfuerza, el que estudia y sin dudas que vamos a proponer proyectos de ley.   

–MR: En cuanto a los temas de actualidad, ¿cómo analiza la administración de la pandemia?

–JLE: Estamos frente a una guerra contra un enemigo externo que es el virus. Hay tres frentes: el sanitario, el institucional y el económico. En lo sanitario veníamos bien hasta hace unas semanas que se decidió volver a la Fase 1 en la provincia de Buenos Aires, así que ahora estamos mal. En lo institucional la derrota es total, el poder legislativo casi no funciona, el judicial menos y encima liberan presos; ahí claramente la sociedad está perdiendo. En lo económico la derrota es más grave; hay un derrumbe de la actividad; un cierre generalizado de comercios, industrias y autónomos que cierran sus proyectos. La Argentina en el corto plazo se volvió inviable con los más de cien días de cuarentena y porque si se encierra a la gente demasiado tiempo en su casa y no se la deja trabajar a la larga se va a fundir. El Gobierno dice que la única herramienta que tiene es la cuarentena. El balance que yo hago en los tres frentes, de los primeros cien días, no es favorable.

–MR: Primero se quería expropiar, ahora parece que no, ¿qué opina del caso Vicentin? 

–JLE: Hay que colocar el caso Vicentin en el odio del kirchnerismo al campo y la guerra que se inició en el 2008 luego de la derrota en la 125. En ese momento el Gobierno creó la ONCAA –Oficina Nacional de Control Agropecuario–, como una venganza al campo y que fue una pesadilla para los productores; la misma venganza continuó con el caso Vicentin. Lo primero para tener en claro es que lo de Vicentin no es un caso aislado, sino que forma parte de la cadena de venganza que el kirchenerismo emprendió contra el campo. Lo segundo que hay que entender es que así como el macrismo presentó a Cristina como la jefa de una asociación ilícita ahora el kirchnerismo le devuelve el favor y lo presenta a Macri como el jefe de una asociación que tiene a Vicentin como un gran aportante de campaña y Macri le devolvió el favor a través de préstamos injustificados de un banco estatal, como lo es el Banco Nación. Lo tercero es que si hubo corrupción en el otorgamiento de préstamos en Vicentin lo determinará el juez que entiende en el concurso de acreedores que se está desarrollando en el seno de la Justicia y el Gobierno no tiene nada que hacer allí. Intentar expropiar la empresa con el argumento de la utilidad pública es ridículo.

–MR: Se conoce su postura económica, pero en cuanto a seguridad ¿es pro ‘mano dura’ o ‘garantista’?

–JLE: Ni ‘mano dura’ ni ‘garantismo’; hay que imponer un equilibrio. Las leyes argentinas no son malas en materia de seguridad y de derecho punitivo. Pero sí hay una interpretación retorcida de los jueces que aprovechan que la política en lugar de defender a un policía que hiere a un delincuente en defensa de un inocente lo crucifica, como se vio en el caso ‘Chocobar’. Nosotros estamos del lado de la gente, estamos en contra del ‘garantismo’ porque hay gente de trabajo que pierde la vida, el comercio y sus objetos personales. Hay que aplicar el rigor de la ley.

–MR: ¿Quiere más o menos salud y educación pública?

–JLE: En los dos casos se requiere de un mínimo prestado por el Estado porque gente sin salud y educación no debe haber en el país. Pero más allá de lo básico, la gente tiene que hacerse cargo de su salud y educación. Nuestra propuesta es la de la recuperación de la dignidad del ser humano. Esta política que destruye al país ha transformado al argentino en una persona poco digna, que vive de planes y del Estado. Queremos que la gente con su trabajo sostenga su educación, su salud  y la de su familia. Ahora como la educación y la salud son temas críticos para las sociedades un mínimo del Estado tiene que haber.     

–MR: Es un hombre surgido del interior, ¿cuáles piensa que son las problemáticas de la región?

–JLE: Desde el Congreso vamos a hacer todo lo necesario para que Argentina tenga ciudadanos a los cuales el país les solucione sus problemas, eso implica infinidad de reformas. Hay una reforma que nosotros proponemos como crítica y muy beneficiosa para toda la producción rural y agropecuaria que es la eliminación de las retenciones y la apertura de todos los mercados al comercio para hacer explotar la producción de una provincia que es crítica como la de Buenos Aires.

–MR: Semanas atrás en el Concejo Deliberante de Cañuelas el oficialismo aprobó una ordenanza que básicamente reguló que toda construcción, pública o privada, debe contar con al menos el 70 por ciento de mano de obra local, ¿qué le parece esta medida?, ¿si un concejal de su fuerza hubiera tenido una banca la hubiera apoyado?

–JLE: Me parece de una ignorancia supina que deviene de la falta de estudio, falta de información y de falta de lectura. Argentina se transformó en un país casi miserable como consecuencia de mirar siempre lo ‘chiquitito’, de encerrarse, de no abrirse al mundo, de considerar que el mundo es un enemigo y que el extranjero nos viene a robar el trabajo y esta ordenanza va en ese sentido. Yo les pregunto a los ‘genios’ que han decidido esto, ¿qué les parecería si en los partidos de la región hicieran lo mismo y que no permitan que ciudadanos de Cañuelas trabajen en otros distritos?. Lo que me impacta de la clase dirigente argentina es que no aprenda del error y esto es un error de un país encerrado en si mismo. 

Y por supuesto que un concejal de mi fuerza no la hubiera apoyado.

 –MR: ¿Visitará Cañuelas?  

–JLE: Por supuesto. Mi intención es recorrer los 135 distritos de la Provincia. Justo empezó la pandemia y la cuarentena, estamos tratando de hacerlo por Zoom pero apenas se abra visitaremos todos los distritos, Cañuelas será uno de ellos y de los muy destacados.    

–MR: A un año de su participación en política, ¿qué opina del mundo político?                 

–JLE: La política argentina es una ‘cochinada’, es ‘mugre’; pero hay un bien superior para mí que es aportar a la solución del drama que vive el ciudadano común de argentina que es de donde yo vengo. Soy un ciudadano común que este año debió volver a la actividad privada para pagar las cuentas, no soy un político profesional que vive de la política. Es un ‘chiquero’ pero voy a seguir en este ‘chiquero’ tratando de ayudar para que Argentina corte con la decadencia.


Marcelo Romero - [email protected]