Interés general El Ciudadano 28 de diciembre de 2021

Pirotecnia en las Fiestas: las empresas del rubro se adaptaron al eslogan “más luces, menos ruido”

Desde distintos negocios dedicados a la venta de fuegos artificiales se busca consenso con las entidades de padres de chicos autistas y aggiornar sus productos a los tiempos que corren. "La idea es acompañar", dicen.

Sucede cada vez que se acercan las Fiestas: los fuegos artificiales empiezan a estar bajo la lupa de las entidades gubernamentales, pero fundamentalmente, de los familiares de personas con autismo o dueños de mascotas, muy sensibles al estruendo que provoca la pirotecnia. 

El polo industrial de Cañuelas no es la excepción. Sin ir más lejos, en Máximo Paz hay cinco empresas que se dedican al rubro, todas de índole familiar. Y lejos de aquellos tiempos en los que había una lucha de intereses y una preocupación por el señalamiento, hoy conviven armoniosamente con la exigencia de la sociedad. Es más, la mayoría se aggiornó a estos tiempos en los que se piden más luces y menos ruido.

Lo cuenta Hernán Antonini, segunda generación en el ramo de la venta de pirotecnia, en diálogo con El Ciudadano: “Si comparás los productos que vendíamos hace 20 años, todo cambió. Antes,  los triangulitos eran ‘el producto’. Hoy se vende, pero no es el más requerido. O las ruedas giratorias, que venían con un bastidor de plástico con 3 o 4 cargas que atabas a un poste. En los últimos años fuimos cambiando el estruendo grande por uno más limitado y más lumínico, adaptándonos a lo que pide el consumidor”.

Segunda generación. Los hermanos Antonini, Paola y Hernán, adaptaron su negocio Pow!

Antonini es uno de los dueños de Pow!, un negocio dedicado a la venta de fuegos artificiales desde 1998, cuando se lanzó el proyecto propio después de trabajar con su padre. Tiene instalaciones en Máximo Paz desde 2005, lo que describe como un gran salto. “Con el tiempo no sólo que hicimos galpones; eso nos permitió desarrollarnos en un lugar bien ubicado, con todos los requisitos”, explica.

Y cuenta cómo fue modificando el rumbo del negocio: “Como dice el refrán, nos ocupa, no nos preocupa. Nosotros tenemos una actividad lícita y autorizada, pero la polémica pasa más por cómo lo percibe la gente, que por otra cosa. Si me hacías esta pregunta hace años, te decía otra cosa. No tiene sentido ir en contra de lo que la gente quiere, cuando uno tiene un negocio busca que su cliente esté contento. A fin de cuentas, nuestros productos tienen un uso festivo, al aire libre. Y si tus vecinos o tu núcleo no están de acuerdo, vas a dejar de comprarlo. Por eso vendemos lo que la gente acepta. Y en la medida que el estruendo va bajando, el producto se vuelve más amigable”.

-¿Cómo es la relación con las asociaciones de padres autistas?

- Primero fue de lucha, ahora es de entendimiento. Es más, nosotros nos sumamos a la campaña “más luces, menos ruidos”. Primero, pedían que se suspenda todo. Como sector, nosotros dialogamos y nos subimos a su reclamo. No es pirotecnia cero ni tampoco nosotros somos los malos y ellos, los buenos. Entendemos que alguna persona pueda estar enojada porque tiene un familiar o un perro que sufre. Hay una hipersensibilidad a los ruidos. También, es una realidad que son dos días al año o dos medias horas. Ahora, si el vecino te pone el parlante con música, lo sufrís igual. Pero logramos llegar a un acuerdo. Te diría que desde 2016 se trabaja desde otro ángulo. Parecía que éramos insensibles, pero nacimos y vivimos de los festejos. Cuando hay un evento siempre es lindo un cierre con fuego artificiales, desde la fiesta del dulce de leche hasta un cumple de 15. No queríamos llevar discordia. Por eso fue migrando el producto. Y cuando vieron que eran más tolerables, hasta acompañamos festejos de padres con chicos de trastornos de espectro autista.

Hay 12 empresas en el país dedicadas al rubro que están nucleadas en CAEFA (Cámara Argentina de Empresas de Fuegos Artificiales). Y, según las estadísticas que se manejan a nivel nacional, “la gente elige los productos que tienen predominancia lumínica”.

Antonini explica: “La pirotecnia siempre tiene ruido porque hay que proyectar efectos al aire. Ahora, no es lo mismo un producto para producir efecto de color o una bomba de estruendo. Esos productos que antes eran muy ruidosos (de alto impacto sonoro), diseñados para hacer mucho ruido y cada vez tiene menos aceptación. No dejamos de tenerlos, porque están homologados y autorizados por ANMAC, pero entendemos hacia dónde va el consumo.

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