Dolor y silencio en el velatorio del joven de Cañuelas asesinado de un piedrazo tras salir de un boliche
El dolor, la impotencia y un silencio denso dominaron la noche de este lunes la sala velatoria de Cañuelas. Decenas de adolescentes, familiares y vecinos de toda la vida se concentraron sobre la vereda para despedir los restos de Tomás Ezequiel Rojas. El joven, de 22 años, fue asesinado de un piedrazo en la nuca cuando caminaba hacia la estación de trenes tras salir del boliche Egipto, en el partido de Ezeiza.
Tomás atravesaba un momento de transición. Acababa de rendir las últimas materias del secundario en la Escuela Técnica Nº1 para salir a buscar un empleo formal, luego de haberse quedado sin su trabajo en la albañilería. Su papá, Mariano, era de Uribelarrea y se había afincado con Laura, su mujer, en el barrio Los Aromos, donde criaban a sus otros dos hijos. El sábado por la noche, Tomás decidió salir a bailar con un grupo de amigos al boliche de Ezeiza, pero la noche terminó en una tragedia absurda.
Los problemas se desencadenaron en el interior del local bailable, más precisamente en la zona de la barra donde se sirven los tragos. Tras un primer cruce verbal entre dos grupos de jóvenes, el personal de prevención del establecimiento expulsó a las facciones enfrentadas a la vía pública. A partir de ese momento, la situación derivó en una cacería a lo largo de las calles linderas.
La patota no se dio por satisfecha con la salida del local y comenzó a perseguir al grupo de Cañuelas a lo largo de unos 1.500 metros en dirección a la estación ferroviaria. Durante el trayecto, los agresores bajaron en manada y comenzaron a arrojar objetos contundentes desde la distancia. De acuerdo con el registro de las cámaras de seguridad de la zona, los chicos intentaban alejarse del conflicto e incluso caminaban de espaldas a los atacantes para evitar el choque directo.
En medio del despliegue de violencia, uno de los agresores tomó un cascote de casi 20 centímetros de largo, similar a medio ladrillo de construcción, y lo arrojó con fuerza contra la cabeza de Rojas, quien estaba con prenda de vestir blancas, como las usuales cuando salía. El proyectil rozó la cabeza de uno de sus compañeros antes de dar de lleno en la nuca de Tomás. El impacto provocó el colapso instantáneo del joven, quien cayó sobre el asfalto. Las pericias preliminares señalan que la muerte fue inmediata dada la brutalidad del golpe.
El boliche Egipto permanece con la faja de clausura en sus accesos tras el trágico ataque ocurrido a pocas cuadras de la vereda principal.
"Era un hermano para mí, nos conocíamos del jardín de infantes desde los tres años. Él no se metía en quilombos con nadie, era un chico muy bueno", relató Nicolás, uno de sus amigos más cercanos, en las puertas de la casa funeraria. El joven explicó que se enteró de la noticia a través de las redes sociales y por los llamados desesperados del resto del grupo, cuando la imagen de Tomás vestido de blanco ya circulaba entre los mensajes de sus conocidos.
La tensión en la puerta de la sala de sepelios fue en aumento a medida que llegaban los testigos directos del episodio. Un hombre, padre de uno de los chicos que acompañaba a la víctima, dio cuenta de la secuencia exacta del ataque al salir del lugar. Confirmó que su propio hijo intentó separar a las partes durante la caminata y que el proyectil fatal le rozó la cabeza a él un segundo antes de golpear la nuca de Tomás.
En la escena del crimen apenas queda hoy la faja de clausura en la fachada de la discoteca Egipto y una calma absoluta en los alrededores. Los comerciantes del barrio señalaron que la violencia en la zona es habitual al cierre de las jornadas bailables de los fines de semana. Varios frentistas evitan abrir sus locales durante las mañanas de los domingos por temor a las pedradas, los destrozos y las grescas que se trasladan desde la vereda del boliche hacia las calles linderas.
Las investigaciones judiciales avanzan con el material aportado por los domos municipales y las cámaras de monitoreo urbano. La policía bonaerense logró la aprehensión de cuatro jóvenes de entre 18 y 23 años que habrían participado en la agresión, aunque los testigos señalan que la patota estaba integrada por al menos ocho personas, por lo que no se descartan nuevas medidas en las próximas horas.
Por disposición de la justicia, el local nocturno fue clausurado preventivamente para determinar las responsabilidades del establecimiento y verificar las condiciones en las que se expendían bebidas alcohólicas durante esa noche.
La investigación, a cargo de la fiscal Florencia Bellocq (UFI N° 1 de Ezeiza), sumó avances determinantes tras el análisis de nuevos registros audiovisuales. Las cámaras de seguridad del boliche y de los alrededores resultaron clave para reconstruir la secuencia previa al homicidio. Un video reciente muestra a Tomás abandonar el establecimiento a las 5:48 junto a sus amigos, en absoluta tranquilidad y sin ánimos de confrontar.
Por el crimen permanecen detenidos cuatro jóvenes imputados por la causa de homicidio: Alan Montuelle (23), Tobías Juárez (22), Gastón Saliega (19) y Emanuel Rivas (18). Tres de ellos fueron aprehendidos durante una serie de allanamientos ejecutados en Monte Grande, partido de Esteban Echeverría. Tras el cotejo de las imágenes captadas por los domos de monitoreo urbano, la fiscalía considera a Montuelle como el presunto autor material del golpe fatal, mientras la justicia continúa analizando el grado de participación del resto de los arrestados.
A través de las redes sociales, el intendente de Ezeiza, Gastón Granados, expresó: “Tengo una tristeza enorme por el homicidio de Tomás Ezequiel Rojas. Desde el Municipio de Ezeiza junto a las Fuerzas de Seguridad y la Fiscalía N° 1 hemos realizado todo lo que estuvo a nuestro al alcance para esclarecer el hecho. Mis condolencias a sus familiares y amigos”.
Durante el velatorio se vivieron momentos de tensión e inconsolable dolor. Los padres de Tomás, Mariano y Laura, junto a los hermanos del joven, se mostraron completamente quebrados por la tragedia y prefirieron no brindar declaraciones a los medios. Ante el estado de conmoción de los allegados, una ambulancia debió hacerse presente en la cochería para brindar asistencia preventiva, mientras un patrullero de la policía bonaerense realizaba recorridas constantes por la zona. En la puerta del lugar, un móvil en vivo de Crónica TV y otro de Telefe transmitía los detalles del último adiós, en medio de un clima espeso y de profunda indignación entre los jóvenes que se acercaron a despedir a su amigo.
La familia de la víctima cerró el velatorio al público pasadas las 22 horas para preservar un momento de intimidad. El cortejo fúnebre partió este martes a las 9 de la mañana hacia el cementerio municipal de Cañuelas, donde descansarán sus restos, previo paso por la iglesia Nuestra Señora del Carmen.