Por: El Ciudadano05/09/2026

Encontraron a una adolescente de 14 años que había desaparecido tras vender su celular para comprar drogas

Se trata de Loana Loreley Cañas, que fue hallada en el barrio porteño de San Telmo. Faltaba de su hogar desde el jueves 27 y la denuncia había llegado a Missing Children. 
Loana Loreley Cañas tiene 14 años y era buscada intensamente tras ausentarse de su vivienda en Cañuelas desde el jueves 27 de agosto.

Una profunda consternación conmovió durante varias horas a la ciudad de Cañuelas. Loana Loreley Cañas, una adolescente de 14 años que había desaparecido el jueves 27 de agosto, fue encontrada hoy, sábado, en el barrio porteño de San Telmo. Previo a realizarle un informe médico, será trasladada a la Comisaría Primera del distrito.

La Policía Comunal, en coordinación con diversas fuerzas de seguridad e instituciones de alcance nacional, había desplegado un operativo para dar con el paradero de la adolescente. La gravedad del caso había llevado a que la causa tomara dimensión pública y alcanzara a organizaciones especializadas como la ONG Missing Children Argentina.

La denuncia por averiguación de paradero había sido radicada por su madre, Camila Carreira. Según la reconstrucción del caso, la menor había sido vista por última vez el jueves 27 a las 12:48, momento en el que salió de su domicilio ubicado sobre la calle Las Heras al 500. Se dirigía, como de costumbre, a cursar sus estudios en la Escuela N° 9. Sin embargo, Loana nunca ingresó al establecimiento educativo ni regresó a su casa.

Con el correr de las horas y el avance de las diligencias a cargo de la Sub DDI local y la Fiscalía N° 1, comenzaron a surgir datos alarmantes sobre el contexto previo a su desaparición. Los investigadores determinaron que la joven atravesaba una situación de consumo problemático de sustancias y que, poco antes de ausentarse, había vendido su propio teléfono celular.

Esta línea vinculada a las adicciones enciende las alarmas de las autoridades policiales y judiciales, dado el estado de extrema vulnerabilidad en el que se encuentra la menor. Si bien la madre detalló que la joven se había ausentado en oportunidades anteriores para regresar al cabo de uno o dos días, la falta de comunicación directa —al no contar con el teléfono— y los días transcurridos incrementaron la angustia familiar y la urgencia en los rastreos.