Por: El Ciudadano30/08/2026

Maíz: una campaña 2025/26 que termina con récord de demora y una nueva siembra que prevé que se mantendrá en área

La cosecha del ciclo actual avanzó al 88% de las 8,4 millones de hectáreas sembradas y mantiene un atraso de 9,2 puntos porcentuales respecto de la campaña anterior. Mientras en algunas regiones ya comenzó la implantación del nuevo maíz 2026/27.
El Gobierno estima que la campaña 2025/26 concluirá con más de 70 millones de toneladas. 

La campaña de maíz en la Argentina atraviesa un escenario poco habitual: mientras todavía resta levantar cerca de una quinta parte de los lotes correspondientes al ciclo 2025/26, las primeras sembradoras ya comenzaron a ingresar a los campos para dar inicio a la campaña 2026/27. El empalme entre ambos ciclos no es extraño para el cereal, pero la magnitud del retraso de la cosecha actual sí marca una situación excepcional.

Según el último relevamiento de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la cosecha de maíz con destino a grano comercial alcanzó el 88% del área apta, con un rendimiento promedio de 78,2 quintales por hectárea. El avance se encuentra 9,2 puntos porcentuales por debajo del registrado a igual fecha de la campaña anterior.

El retraso está directamente asociado a las condiciones ambientales. En sectores del centro y este del área agrícola, los elevados contenidos de humedad de los granos y la falta de piso continúan limitando el ingreso de las máquinas, con especial incidencia en Entre Ríos y distintas zonas de Buenos Aires. La situación reduce las ventanas disponibles para avanzar con la trilla y extiende una cosecha que, a esta altura del calendario, debería encontrarse mucho más cerca de su finalización.

El dato adquiere todavía mayor relevancia porque la campaña 2025/26 se encamina a convertirse en una de las de mayor producción de la historia. La Secretaría de Agricultura estima un volumen de 71,7 millones de toneladas, mientras que la Bolsa de Cereales de Buenos Aires proyecta 64 millones de toneladas. La diferencia entre ambas estimaciones responde, entre otros factores, al criterio utilizado para contabilizar el maíz destinado al consumo animal.

La demora de la cosecha también tiene impacto sobre la logística. El menor ritmo de recolección se refleja en el ingreso de camiones a los puertos y en la disponibilidad de mercadería para sostener el programa de embarques. En julio, sin embargo, las exportaciones de maíz alcanzaron un récord mensual de 5,14 millones de toneladas, de acuerdo con datos de la Bolsa de Comercio de Rosario.

Pero mientras la campaña 2025/26 todavía no termina, el calendario agrícola ya obliga a mirar hacia adelante.

La campaña 2026/27 mantiene el área, pero cambia el mapa

El Informe de Pre-Campaña de la Bolsa de Cereales proyecta que la superficie destinada a maíz con destino a grano comercial se mantendría en 8,4 millones de hectáreas, sin cambios respecto del ciclo 2025/26. La cifra también igualaría el área registrada en la campaña 2023/24.

Detrás de esa estabilidad nacional, sin embargo, aparecen movimientos regionales importantes. El NOA y el NEA muestran expectativas de reducción del área, principalmente por la incertidumbre asociada a la evolución de las poblaciones de Dalbulus maidis, el vector de la enfermedad conocida como achaparramiento del maíz. En el centro de Santa Fe, en cambio, se espera una expansión del cereal, principalmente en reemplazo del girasol.

También se proyectan incrementos moderados en el Núcleo Norte y Núcleo Sur, mientras que el Centro-Este de Entre Ríos y el centro y oeste bonaerense podrían aumentar la participación del maíz dentro de los planteos. En el sur del área agrícola, la superficie se mantendría relativamente estable, aunque con una leve tendencia alcista.

El clima será uno de los grandes factores que definirá esas decisiones. El informe anticipa un escenario asociado al desarrollo de El Niño, con una adecuada disponibilidad hídrica en buena parte del área agrícola, aunque con fuertes contrastes regionales. En el este se observan reservas elevadas, mientras que en algunas zonas del oeste son más ajustadas. En el sur, los excesos hídricos registrados durante los últimos meses podrían incluso condicionar el comienzo de las siembras.

Para la primavera y el verano, la perspectiva es de mayores precipitaciones, especialmente sobre el este, el Litoral y el norte de la Región Pampeana. La contracara serán los riesgos de excesos hídricos, dificultades para avanzar con las labores y una mayor presión potencial de plagas y enfermedades.

Así, el agua aparece como una oportunidad para buena parte de los productores, pero también como un factor de manejo que exigirá atención. La disponibilidad hídrica puede favorecer la implantación y el potencial de rendimiento, aunque los excesos podrían complicar tanto la siembra como las tareas posteriores.

Chicharrita y costos, los otros dos grandes desafíos

La chicharrita vuelve a ocupar un lugar central en la planificación de la campaña. La Bolsa de Cereales advierte que la evolución de las poblaciones de Dalbulus maidis será una variable relevante al momento de definir los planteos, especialmente en aquellas regiones donde la siembra se concentra hacia fines de año.

El otro frente está en los números del cultivo. El informe señala una mejora en el precio proyectado del maíz: para abril de 2027, el valor promedio de agosto en el mercado de futuros A3 se ubica en US$199,7 por tonelada, 4% por encima de julio, 14% arriba de la misma posición de 2025 y 5% por encima del promedio de las últimas cinco campañas.

Sin embargo, esa mejora convive con una estructura de costos que sigue siendo exigente. El gasoil fue el insumo que más aumentó, con una suba interanual de 48,7%, mientras que el fosfato diamónico avanzó 9,8%. La urea, en cambio, bajó 0,8%, la atrazina cayó 8% y el precio de la semilla se mantuvo estable.

El impacto no es uniforme. La Bolsa de Cereales advierte que el aumento del gasoil deterioró particularmente la relación insumo-producto y que el efecto es más fuerte en regiones alejadas de los principales centros de consumo y exportación, como el NOA y el NEA.

El dato que resume el momento es el propio calendario: mientras todavía queda maíz 2025/26 por cosechar, la campaña 2026/27 ya empezó a sembrarse.