Por: El Ciudadano29/08/2026

El INTA advierte por un Niño moderado a fuerte y recomienda anticipar el manejo agrícola-ganadero

El fenómeno podría extenderse hasta finales del verano de 2027 y generar lluvias superiores a lo normal. Los especialistas destacan oportunidades para alcanzar altos rendimientos, pero advierten por riesgos de anegamientos, enfermedades y pérdidas productivas.
Recomendaron contemplar la leptospirosis dentro de los planes de vacunación de terneros y recrías, monitorear la presencia de parásitos gastrointestinales y establecer medidas de control cuando corresponda. Foto: archivo.

Los especialistas del INTA actualizaron las proyecciones agroclimáticas para la campaña 2026/27 y advirtieron que el fenómeno de El Niño podría alcanzar una intensidad de moderada a fuerte y extenderse, al menos, hasta finales del verano de 2027. Frente a un escenario caracterizado por un elevado régimen de lluvias y altas temperaturas, recomendaron ajustar las estrategias de manejo agrícola y ganadero para aprovechar las oportunidades productivas y reducir los riesgos asociados a los excesos hídricos.

Según confirmó Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales (CIRN), “se está desarrollando el fenómeno climático Niño que, acorde a la proyección más reciente, tendría una intensidad de moderado a fuerte y un desarrollo hasta, al menos, finales del verano de 2027”.

Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales (CIRN).

El especialista aclaró que el impacto del fenómeno no es uniforme y depende de la dinámica de los océanos y de la evolución de las condiciones en cada región. “El Niño impacta de manera diferente en los distintos continentes y regiones porque no todos los océanos se calientan de manera simultánea”, explicó.

Mercuri remarcó además la importancia del monitoreo climático para comprender cómo puede comportarse el fenómeno en cada territorio. Durante los años afectados por El Niño, las lluvias suelen extenderse sobre amplias regiones y, cuando alcanzan elevados niveles de intensidad, pueden generar anegamientos, especialmente en grandes cuencas como las correspondientes a los ríos Paraná y Uruguay.

Por su parte, Mariano Cicchino, jefe del INTA Chascomús, señaló que actualmente existe una buena reserva de agua útil en los suelos, en una situación similar a la del inicio de la campaña pasada, aunque con una diferencia central: las proyecciones indican con mayor certeza el desarrollo de un evento Niño y, en el corto plazo, se esperan precipitaciones superiores a los valores normales.

“Esto puede llegar a ser una ventaja o un problema en función del tipo de lote en donde nosotros estemos planificando hacer la siembra”, sostuvo.

Según explicó, la disponibilidad de agua puede abrir una oportunidad para alcanzar altos techos de rendimiento en cultivos como maíz, soja y girasol. Sin embargo, advirtió que los excesos también pueden transformarse en una fuente de pérdidas por reducción de la superficie sembrada, encharcamientos o inundaciones, deterioro de la calidad de los granos y mayor incidencia de enfermedades y plagas.

En los lotes con buenas condiciones de piso, Cicchino consideró que el escenario permitiría explorar mayores potenciales productivos mediante un manejo adecuado del agua, respuestas a mayores niveles de fertilización y la utilización de híbridos de elevado potencial de rendimiento.

Mariano Cicchino, jefe del INTA Chascomús recomendó considerar el sistema de labranza en siembra directa dado el riesgo de planchado del suelo.

Entre las principales recomendaciones para la agricultura, el especialista mencionó la necesidad de considerar las características del sistema de labranza en la siembra directa ante el riesgo de planchado del suelo, además de priorizar las siembras tempranas para aprovechar la humedad disponible y las condiciones ambientales favorables.

Prepararse también para los excesos hídricos en la ganadería

Lucas Vagnoni, coordinador de Investigaciones y Desarrollo del INTA Cuenca del Salado, puso el foco en las medidas necesarias para reducir las pérdidas en los sistemas ganaderos frente a un posible escenario de excesos hídricos.

En materia de infraestructura y bienestar animal, recomendó mejorar con anticipación los accesos a los potreros, realizar el alteo de callejones y preparar sectores altos, secos y bien drenados para eventuales concentraciones de hacienda.

Estos espacios adquieren especial importancia durante la temporada de parición, ya que permiten reducir los problemas asociados al barro y la humedad, entre ellos las diarreas neonatales y las infecciones umbilicales. Para los lugares transitorios de descanso, se sugieren entre 10 y 15 metros cuadrados por binomio vaca-ternero.

Lucas Vagnoni coordinador de Investigaciones y Desarrollo del INTA Cuenca del Salado, brindó pautas para anticiparse, reducir pérdidas, eficientizar el uso de los recursos forrajeros y atender la cuestión sanitaria.

Vagnoni también destacó la necesidad de realizar un manejo eficiente de los recursos forrajeros. En ese sentido, recomendó utilizar primero aquellos sectores que podrían quedar inutilizados ante un aumento de los anegamientos, mientras que las medias lomas y lomas con praderas podrían reservarse para un consumo posterior.

El objetivo es anticiparse a la llegada de la primavera y evitar que parte del forraje quede inaccesible cuando aumenten las precipitaciones y se compliquen las condiciones de piso.

Además, señaló que durante la segunda mitad de la temporada de partos será necesario incrementar las recorridas y prestar especial atención a las infecciones umbilicales. También recomendó contemplar la leptospirosis dentro de los planes de vacunación de terneros y recrías, monitorear la presencia de parásitos gastrointestinales y establecer medidas de control cuando corresponda.

El especialista remarcó, además, la importancia de no descuidar la vacunación obligatoria contra el carbunclo y cumplir con el calendario sanitario en tiempo y forma.