A un mes del crimen de Franco Depauli, hincha de la Selección: la huella de un hombre solidario y más sombras tras las pericias
Se cumple un mes del cruento episodio que se cobró la vida de Franco Depauli, el hombre que iluminaba los barrios con su carisma y su vocación solidaria, y cuya historia terminó de la manera más absurda e injusta. Aquel 7 de julio, en medio del clima de fiesta que envolvía a la ciudad tras el triunfo de la Selección Argentina ante Egipto, la esquina céntrica de 25 de Mayo y Libertad se transformó en una trampa fatal. Una disputa ajena desencadenó una violencia desmedida y Franco, que transitaba por el sector, recibió un piedrazo brutal. El impacto en la cabeza fue demoledor; las lesiones gravísimas le provocaron la muerte poco tiempo después.
A medida que transcurrieron las semanas, la investigación judicial reconstruyó los minutos finales del ataque a partir de testimonios, relevamientos de cámaras y una pieza de prueba decisiva que se filtró en redes sociales y terminó incorporada al expediente: una nota de voz privada entre testigos directos. "Gato, si no fuera por ese hombre, 'El Chaque' me mataba a mí. Me escondí atrás del auto y el hombre cayó arriba de mi pierna", se escucha en la desgarradora grabación. El audio no solo reflejó la ferocidad de la agresión, sino que consolidó la hipótesis principal sobre el menor de 16 años imputado en el caso. Actualmente, la causa cuenta con tres detenidos por su presunta participación en el hecho: Iván Lebrero (20), Gonzalo Ruiz (19) y el propio joven apodado 'El Chaque'.
Sin embargo, el avance del expediente no logró ahuyentar las serias sospechas de la familia sobre lo ocurrido inmediatamente después del ataque. Cuando Franco fue trasladado en estado agonizante al hospital Marzetti, todas sus pertenencias personales desaparecieron. Tras varias semanas de reclamos, los objetos finalmente aparecieron, pero en condiciones que encendieron todas las alarmas: la billetera fue entregada completamente vacía, conservando únicamente la licencia de conducir y algunos papeles, mientras que su teléfono celular fue devuelto restaurado a su configuración de fábrica, borrando de manera irreversible cualquier fotografía, chat o registro que pudiera contener.
"Desconocemos cuál fue el motivo o la finalidad de estas acciones", expresaron desde el entorno de la víctima ante el ensañamiento y la manipulación de los elementos. Paralelamente, las calles del centro cañuelense amanecieron en más de una oportunidad con carteles pegados en las columnas de la avenida Libertad y en las inmediaciones de la Comisaría Primera —donde permanecen alojados los detenidos— exhibiendo el rostro del presunto asesino. Ante esto, la querella de la familia se mantiene cauta: "Nos reservamos el derecho de dar a conocer los nombres de los presuntos responsables cuando resulte pertinente".
La indignación social escaló hasta las marchas masivas en la plaza San Martín bajo el lema "Acompañanos a pedir justicia por Franquito. No vamos a bajar los brazos, no vamos a callarnos". Pero más allá del reclamo judicial, lo que permanece firme es el legado de un hombre al que todos en el pueblo recuerdan por su enorme corazón.
Su familia y más allá de la tragedia
"Es imposible resumir en unas pocas palabras la inmensidad de la persona que fue Franco Depauli. Quienes tuvieron la suerte de conocerlo saben que dejó una huella imborrable en cada corazón que tocó. Franco fue un hombre solidario, trabajador, humilde, familiero y profundamente amable. Amaba a los animales y no soportaba las injusticias. Vivía con el corazón abierto, siempre dispuesto a tender una mano sin esperar nada a cambio", señaló el comunicado de la familia.
Según el texto, era fanático de Argentina y llevaba esa pasión con orgullo. Pero, sobre todo, era un luchador. La vida lo hizo caer muchas veces, y aun así elegía levantarse, como el payasito… se pintaba la cara para salir a regalar sonrisas, escondía su dolor para que los demás pudieran ser felices. Aunque por dentro estuviera roto, nunca dejaba de buscar la forma de alegrarle el día a alguien.
"Con su baile, sus malabares y su carisma iluminaba cada lugar al que iba. En cada acto solidario, en cada comedor, en la iglesia, donde su fe guiaba sus pasos, encontraba una manera de ayudar. Aunque no tuviera mucho, siempre compartía lo poco que tenía. Si un niño necesitaba útiles, hacía lo imposible por colaborar. Su mayor riqueza era su enorme corazón. Era frontal, sincero y profundamente amoroso. Para él, decir 'Te amo' era tan natural como decir 'Hola'. Tenía una fortaleza admirable, pero también una sensibilidad inmensa que pocos llegaban a conocer", señaló.
"Y si había alguien que ocupaba el lugar más importante en su vida, esa era su hija Morena. Ella era su razón de vivir, su mayor orgullo, su motor. Hablaba de ella con una sonrisa que iluminaba su rostro y soñaba con darle todo aquello que él no había podido tener. Todo lo que hacía llevaba su nombre y su amor", agregó el comunicado.
"Hoy nos queda su ejemplo. Nos queda el recuerdo de un hombre que eligió hacer el bien, que regaló sonrisas incluso cuando el alma le dolía, que abrazó a quienes más lo necesitaban y que vivió con una generosidad inmensa. Gracias por enseñarnos que la verdadera grandeza está en la humildad, en el amor y en la solidaridad. Su paso por esta vida dejó una marca imposible de borrar. Franco, tu luz seguirá viviendo en cada sonrisa que sembraste, en cada acto de amor que inspiraste y en el inmenso recuerdo que dejaste en quienes te amamos. Nunca te vamos a olvidar", cerró el texto.