Emanuel Carricaburo, el fisicoculturista que volvió al calendario nacional y arrasó en cuatro torneos
Emanuel Carricaburo regresó a la NABBA (National Amateur Body Builders Association) para disputar el Torneo Apertura. No lo hacía desde 2021, cuando debutó en la ‘Mens Phsyque’, donde salió campeón argentino en 2018 y 2019. Y la vuelta fue a lo grande, ya que se impuso categoría ‘Culturismo Clásico Clase 1’ y salió campeón en ‘Bodybuilding Clase 2’. Como broche, se coronó en la rueda de ganadores y también festejo en el ‘Absoluto’.
-¿Qué significó haber regresado a una de las competencias argentinas más importantes y ganar?
-Representó un gran logro, ya que no solo gané mis categorías por peso y altura, sino que también me quedé con los ‘Overalls’ que reúnen a todos los ganadores. Ahí se hace una evaluación final y triunfé en la categoría ‘Culturismo clásico’ y en ‘Open’.
-¿Cómo te volcaste al fisicoculturismo?
-Fue una consecuencia del entrenamiento para estar bien en otros deportes. A los 16 años, jugaba al básquet e iba al gimnasio para mejorar el rendimiento y mi contextura, ya que pesaba muy poco. Después, hice Kickboxing y MMA (tengo 10 peleas ganadas, dos perdidas y un empate). Un día, hablando con amigos en el medio del gimnasio, dijimos de probarnos en la división de entrada de fisicoculturismo: ahí empezó el camino que nunca dejé de recorrer y que hoy es parte de mi estilo de vida.
-¿Cuáles son los cuidados elementales en el entrenamiento y la alimentación?
-Una cosa va de la mano con la otra. Sin una buena alimentación, no hay ganancia de masa ni pérdida de grasa al entrenar, por eso hay que dedicarle el tiempo necesario para tener buenos resultados, sobre todo a nivel competitivo donde se evalúa definición, tamaño y simetría muscular. Hago dieta desde 2017, lo que no significa que paso hambre. Hay etapas de ganancia donde se consumen más calorías y etapas pre-competencia donde se bajan esas cantidades que en realidad, para mí puede llegar a ser ‘poca’ comida, pero para el común de la gente sigue siendo mucha.
-¿Cómo se define tu rutina diaria?
-Me levanto antes de las 8, trabajo desde casa y aprovecho los horarios, ya que tengo definido todo por cantidad y por horas. En etapas de previa a la competencia, entreno a las 10, y en periodos de volumen voy a las 20. Son entrenamientos de 45 minutos los primeros, y de una hora y 20 minutos los otros. En total, meto seis comidas en todo el día.
-¿Además editás contenido audiovisual para empresas?
-Sí, tengo varios proyectos de trabajos con drones, entre ellos, los de tipo cinematográfico y los que permiten hacer búsqueda y rescates de personas por medio de sensores térmicos. Ofrecemos servicios a inmobiliarias también.
-¿Hay algún lugar que te gustaría recorrer con el dron?
-Me encantaría poder sobrevolar las pirámides de Egipto o el Coliseo Romano. Cabe recordar que para realizar algunas tomas, están prohibidos por temas de seguridad. En algunos lugares, sin los permisos exclusivos de cada gobierno, no se puede planear.
-¿Lleva una práctica diaria para maniobrar en la vía pública?
-Sí, usamos simuladores de vuelo de drones, eso es para tener confianza y en caso de chocar, no romper el aparato. Después, pasamos a las prácticas en calle: campos y plazas. Una vez que está todo controlado, pasamos a los sitios donde hay personas, siempre respetando la distancia, ya que hay restricciones de alturas mínimas. En caso de que la gente esté al tanto, o que por ejemplo se haga un servicio de fiesta privada o cumpleaños, hay drones protegidos para que no lastimen, con sensores de proximidad que hacen que frene en caso de detectar un obstáculo.
-¿Cuáles son tus próximos compromisos con el fisicoculturismo?
-El próximo 5 de julio tengo el Torneo Metropolitano en Villa Devoto, que también pertenece a la NABBA. Después, voy a comenzar una etapa de volumen de cara a un campeonato que se disputará a finales de 2027.