Vecinos de Los Aromos denuncian robos reiterados y reclaman mayor presencia policial
Un robo ocurrido durante la noche del jueves de la semana pasada en el barrio Los Aromos volvió a exponer la preocupación de los vecinos por la inseguridad en la zona. El hecho se registró en la calle Ameghino, entre Paraguay y Perú, donde al menos cuatro delincuentes ingresaron a una vivienda y se llevaron bicicletas que estaban aseguradas en el patio delantero.
Según relataron vecinos de la cuadra, los ladrones lograron romper un candado de gran tamaño que aseguraba las bicicletas y escaparon con dos rodados. Uno de ellos quedó enganchado en la reja y no pudieron llevárselo. Durante el episodio también golpearon al perro de la casa.
La víctima se encontraba dentro de la vivienda al momento del robo y advirtió la presencia de los intrusos, que actuaron con total impunidad. El hecho generó alarma en la cuadra y reavivó el debate sobre la seguridad en el sector.
Robos que se repiten
Vecinos de Los Aromos aseguran que el episodio no es aislado. En distintos grupos de WhatsApp barriales se multiplican los mensajes sobre robos, intentos de ingreso a viviendas y movimientos sospechosos.
Sostienen que los delincuentes recorren las calles durante el día para observar las casas y que los ataques suelen producirse por la noche o en horarios de menor circulación.
Algunos residentes también señalaron que, tras el hecho ocurrido en Ameghino, la Policía habría demorado a varios sospechosos jóvenes durante la madrugada, pero que recuperaron la libertad pocas horas después por ser menores de edad. Esta situación alimenta entre los vecinos la sensación de que existe una “puerta giratoria” en la Justicia.
Reclamos por más patrullaje
Los habitantes del barrio afirman que la presencia policial es escasa, especialmente durante la noche y la madrugada, cuando se producen la mayoría de los delitos.
Si bien en el pasado se había instalado una cabina policial en la plaza del barrio Los Aromos, el lugar está vandalizado y sin personal cumpliendo funciones en ese lugar.
Ante la falta de respuestas institucionales, algunos residentes comenzaron a organizarse de manera informal mediante grupos de WhatsApp para alertarse entre sí sobre movimientos sospechosos o hechos delictivos.
Casas vulnerables y temor
La situación se agrava, según explican los vecinos, por las dificultades económicas para instalar sistemas de seguridad. Alarmas, cámaras o cercos eléctricos representan gastos elevados para muchas familias del barrio.
En ese contexto, algunos residentes comenzaron a analizar la posibilidad de reunir dinero entre varias casas para instalar una alarma comunitaria, aunque admiten que la medida solo tendría un efecto disuasivo limitado.