Otra sesión caída por falta de quórum reaviva la disputa interna del oficialismo
La continuidad de la sesión del jueves pasado volvió a frustrarse. A pesar de estar todos los concejales presentes en el edificio, la oposición decidió no bajar al recinto y el oficialismo quedó sin número. Señalan tensiones internas en Fuerza Patria y movimientos de cara a la elección de autoridades del Concejo.
La última sesión del año del Concejo Deliberante de Cañuelas volvió a naufragar. Suspendida abruptamente el jueves 20 en medio de un cuarto intermedio, la presidencia había convocado a retomarla este jueves 27 a las 19.30, con el objetivo de completar el tratamiento de los despachos de comisión: primero dos vinculados a la Fundación IPNA y al Rotaract Club de Cañuelas; luego los dictámenes unánimes, y por último los despachos en mayoría y minoría. Nada de eso ocurrió. A las 20.03, sin la presencia de la oposición en sus bancas, la sesión fue levantada.
La explicación inmediata, según los bloques opositores, fue el rechazo a un proyecto que el oficialismo insistió en llevar al recinto con modificaciones que —según denunciaron— fueron introducidas “de manera unilateral” durante el trabajo en comisión. “Faltaron a la verdad. No se trabajó como ellos dicen. No vamos a validar un texto alterado sin acuerdo previo”, sintetizó uno de los concejales que definió no bajar al recinto.
La tensión venía arrastrándose desde la última parlamentaria del martes, donde ya había quedado claro que no existía consenso para reanudar la sesión. Sin embargo, en la tarde de ayer se había desplegado un operativo de persuasión interno: el sector dialoguista del oficialismo —identificado con la línea más cercana al presidente del Concejo, Maximiliano Mazzanti— intentó convencer a Darío Morena y a Santiago Mac Goey de que se sentaran a discutir. No lo lograron. La presencia física de todos los concejales dentro del edificio contrastó con las bancas vacías una vez que se llamó a sesionar.
Internas expuestas
La oposición interpreta lo ocurrido como un síntoma de la disputa interna que atraviesa Fuerza Patria. Según señalan, existe un sector más negociador alineado con Mazzanti, y otro más rígido e intransigente encabezado por Juan Ángel Cruz y acompañado por Margarita Puentes. Sería este segundo núcleo el que se habría impuesto a la hora de definir la estrategia del oficialismo, empujando a la oposición a no convalidar la continuidad de la sesión.
“Es una pelea por la presidencia del Concejo”, repiten en voz baja varios ediles opositores, que afirman que lo vivido esta semana es un nuevo capítulo de la tensión alrededor de quién conducirá el cuerpo después del recambio del 10 de diciembre. El antecedente inmediato amplifica ese análisis: hace algunas semanas, una sesión también se levantó por gritos provenientes del público, vinculados al propio oficialismo. Mazzanti, que decidió suspenderla, fue criticado por parte de su espacio.
Los opositores recuerdan también el precedente de 2019, cuando las internas llevaron a desplazar a Mazzanti de la presidencia y colocar en su lugar a Margarita Trejo. “Ya pasó: forzaron una conducción distinta, el bloque estalló y cuatro años después tuvieron que volver a poner a Mazzanti”, resume un concejal, citando la historia reciente como espejo de la actualidad.
Un oficialismo que niega las internas
Desde Fuerza Patria retrucan: afirman que la oposición tomó “una decisión subjetiva y política” para bloquear la sesión, sin disposición real al debate. “No pueden excusarse en un texto para eludir la responsabilidad institucional de discutir”, señalan.
Pero incluso dentro del oficialismo admiten —siempre sin grabador— que el bloque arrastra problemas de organización desde hace tiempo. La ausencia formal de un presidente de bloque, producto de una interna irresuelta desde el inicio de la gestión actual, reaparece como una sombra sobre el funcionamiento cotidiano. En ámbitos confidenciales, incluso Gustavo Arrieta y Marisa Fassi debieron responder más de una vez por esta anomalía, sin convencer del todo a sus propios concejales.
La oposición, sin embargo, marca una inconsistencia en su hipótesis interna: tanto Cruz como Puentes —los más duros en esta disputa— responden directamente a Arrieta, un dirigente históricamente central en el manejo del Concejo Deliberante. “Ahí la teoría no termina de cerrar del todo”, admiten, aunque insisten en que la fractura se vuelve evidente a partir del comportamiento público de los ediles.
Derechos Humanos y tensión
En este clima, tomó relevancia el despacho de la Comisión de Derechos Humanos referido a la nota de la CGT Regional, que repudiaba declaraciones del presidente del bloque de La Libertad Avanza, Bautista Augusto, en la primera sesión extraordinaria del año. Consultada por este medio, la concejala Margarita Puentes respondió:
“No corresponde hacer público el despacho sin ser tratado”.
Y defendió la postura de su espacio: “Una de nuestras banderas históricas es el compromiso inquebrantable con las políticas de Estado en materia de Derechos Humanos. No vamos a permitir que se relativice lo ocurrido entre 1976 y 1983. La Verdad, la Memoria y la Justicia no se negocian”.
La edil remarcó que lo sucedido fue “un acto de violencia simbólica hacia una compañera que fue, es y seguirá siendo víctima del terrorismo de Estado”, y que cualquier agravio hacia ella “es ofender a nuestra historia y a la lucha colectiva de décadas”.
Un cierre de año agitado
Lo concreto es que el oficialismo, pese a haber ganado cómodamente las últimas elecciones y contar con una amplia mayoría desde diciembre, muestra fisuras hacia adentro que la oposición intenta leer para explicar la sucesión de tropiezos parlamentarios. De un lado, el peronismo niega los problemas internos y acusa maniobras opositoras; del otro, la oposición sostiene que el oficialismo está discutiendo su propio ordenamiento y que esa disputa paraliza el funcionamiento institucional.
A días del recambio legislativo y con la presidencia del Concejo en disputa, la caída de esta sesión deja a la vista una interna que ya no logra ocultarse detrás del reglamento ni del reloj parlamentario.
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Durante el cuarto intermedio, los bloques opositores abandonaron el recinto, impidiendo la reanudación del debate. El episodio abrió una serie de hipótesis políticas. El Ciudadano consultó al presidente del cuerpo, Maximiliano Mazzanti, y al jefe del bloque de La Libertad Avanza, Juan Bautista Augusto. Testimonios.
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