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title: "Girasol: la \"nueva estrella\" del agro que multiplica divisas y reposiciona al país en el mundo"
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description: "Con una producción que roza récords históricos, exportaciones en alza y una demanda internacional firme, la oleaginosa se consolida como el gran protagonista de la campaña. De todas maneras, el sector reclama condiciones para sostener el salto."
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date_published: "2026-04-25T19:28:00-03:00"
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  - "Girasol"
author_name: "El Ciudadano"
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# Girasol: la "nueva estrella" del agro que multiplica divisas y reposiciona al país en el mundo

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*Para esta campaña agrícola se esperan 7 millones de toneladas de girasol y exportaciones por de US$ 2.800 millones.*

Hay momentos en que un cultivo deja de ser parte del paisaje productivo para convertirse en símbolo de una etapa. El girasol atraviesa hoy ese punto de inflexión en la Argentina. Después de años de retroceso relativo frente a otros cultivos, la oleaginosa recuperó protagonismo y se transformó en el eje de una expansión que combina tecnología, mercado y oportunidad global.

“Estamos transitando un momento histórico del girasol argentino”, definió el presidente de la Asociación Argentina de Girasol, Juan Martín Salas Oyarzun, durante la apertura del VIII Congreso Argentino de Girasol que se realizó en Mar del Plata. Es que los números son contundentes: la producción de grano alcanzará este año las 7 millones de toneladas y crecerá un 94% respecto de la campaña 2021/22.

El salto no es casual. Responde a una reacción coordinada de toda la cadena frente a un mercado internacional que volvió a demandar aceite de girasol con fuerza, en un contexto global marcado por tensiones geopolíticas y cambios en los flujos comerciales. “Nuestra cadena de valor ha respondido al incremento de la demanda internacional reflejado en los precios, con aumentos de producción de grano, procesamiento y exportaciones”, explicó el dirigente.

**Más producción con menos superficie: el nuevo paradigma**

Uno de los datos más reveladores del momento actual es la eficiencia. La Argentina está en camino de alcanzar un volumen de producción cercano al récord histórico de fines de los años noventa, unos siete millones de toneladas, pero utilizando 1,3 millones de hectáreas menos.

Ese crecimiento no se apoya exclusivamente en la expansión del área sembrada, sino en mejoras tecnológicas: genética, manejo agronómico, fertilización, control de malezas y conocimiento aplicado. “Ese es el primer agregado de valor en origen y una muestra clara de aumento de sostenibilidad de nuestro sistema productivo”, remarcó Salas Oyarzun.

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*El presidente de la Asociación Argentina de Girasol, Juan Martín Salas Oyarzun, remarcó que el momento del cultivo es histórico.*

En paralelo, los rindes vienen mostrando una tendencia positiva sostenida, tanto en kilos por hectárea como en contenido de materia grasa. La investigación y el desarrollo local juegan un rol central. Nuevos programas genéticos adaptados a distintos ambientes permiten capturar mejor el potencial del cultivo, mientras que la difusión de buenas prácticas busca reducir la brecha entre los rendimientos alcanzables y los efectivamente logrados en el campo.

El girasol también gana terreno en la rotación agrícola. En un contexto de costos crecientes y mayor incertidumbre, mejora su posicionamiento frente a otros cultivos, aportando estabilidad y diversificación al sistema productivo.

El crecimiento productivo tiene un correlato directo en la macroeconomía. En 2025, la exportación de aceites y subproductos de la cadena girasolera generó casi un 50% más de divisas que el año anterior, superando los 2.000 millones, siendo el octavo complejo a nivel país. Y para este año se espera que crezca nuevamente ese número logrando casi US$ 3.000 millones.

La industrialización acompaña ese proceso. La producción de aceite alcanzó su nivel más alto desde el año 2000, y los primeros meses de 2026 muestran una continuidad en esa tendencia, con mayor inversión y la incorporación de nuevos actores en la cadena.

Para la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), el girasol dejó de ser un cultivo secundario para convertirse en uno de los pilares del complejo exportador. “Es la estrella del agro en la Argentina y creemos que será la estrella en los próximos cinco años”, afirmó su presidente, Gustavo Idigoras.

El sector plantea la posibilidad de duplicar las exportaciones del complejo en el mediano plazo, pasando de 1,5 a 3 millones de toneladas de aceite exportado. En términos de divisas, eso implicaría escalar desde los actuales US$ 2.800 millones a unos US$ 5.000 millones anuales.

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*Gustavo Idígoras, titular de Ciara-Cec: “Es la estrella del agro en la Argentina y creemos que será la estrella en los próximos cinco años”.*

Ese salto consolidaría al girasol como una de las principales industrias generadoras de divisas del país, con fuerte efecto multiplicador sobre las economías regionales.

**Un nuevo mapa global: del Mar Negro al sur**

El reposicionamiento del girasol argentino no puede entenderse sin el contexto internacional. Durante décadas, el mercado global de aceite de girasol estuvo dominado por la región del Mar Negro, con Ucrania y Rusia como principales actores.

Sin embargo, los conflictos geopolíticos (invasión de Rusia a Ucrania) provocaron las disrupciones en la oferta y alteraron el flujo. En ese escenario, la Argentina aparece como un proveedor confiable y competitivo. “El mundo miraba al Mar Negro. Hoy mira a la Argentina”, sintetizó Idigoras.

El principal destino es India, que concentra una porción significativa de la demanda mundial. Pero el desafío va más allá: diversificar mercados, identificar nichos específicos y consolidar relaciones comerciales en distintos continentes.

Desde el Gobierno, el subsecretario de Mercados Agroalimentarios, Agustín Tejeda, planteó una estrategia clara: posicionar a la Argentina como proveedor “confiable, previsible y eficiente”. En 2025, el país logró convertirse en el principal abastecedor del principal mercado mundial de aceites vegetales (donde está incluido el aceite de girasol), y en el primer trimestre de 2026 las exportaciones crecieron un 18% interanual.

En ese sentido, Tejeda también subrayó que el desafío no es solo vender más, sino vender mejor. Señaló que el mercado internacional exige estándares cada vez más altos en trazabilidad, calidad y sustentabilidad, atributos en los que Argentina tiene ventajas competitivas. “Hay una construcción de valor que va más allá del volumen, y tiene que ver con cómo producimos y cómo garantizamos esos procesos”, explicó.

Además, remarcó la necesidad de consolidar reglas de juego estables para sostener esa inserción internacional. “La previsibilidad es un activo clave. Cuando logramos combinar un sector privado dinámico con políticas públicas consistentes, el resultado es una mayor capacidad de acceso a mercados y mejores condiciones de negociación”, sostuvo, en línea con la estrategia de posicionar al país como un proveedor confiable en el largo plazo.

**La logística, el talón de Aquiles**

El crecimiento acelerado también deja al descubierto limitaciones estructurales. A medida que aumenta la producción, la logística se convierte en un factor crítico. Transporte, almacenamiento, infraestructura vial y capacidad portuaria son variables que pueden potenciar o frenar el desarrollo.

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*Agustín Tejeda subrayó que el desafío no es solo vender más, sino vender mejor, por lo que Argentina debe ser confiable a nivel mundial.*

En un mercado global altamente competitivo, la confiabilidad es un activo clave. Retrasos o incumplimientos pueden afectar la reputación del país y abrir oportunidades para competidores.

En este contexto, el sector insiste en la necesidad de mejorar las condiciones macroeconómicas. Uno de los puntos centrales es la carga impositiva. Actualmente, el girasol enfrenta derechos de exportación del 4,5%, un nivel que la cadena considera incompatible con su potencial de crecimiento.

“El girasol debe ser tratado como una economía regional”, sostienen desde el sector, reclamando retenciones cero. El argumento es doble: por un lado, el impacto fiscal es relativamente bajo; por otro, la eliminación de ese impuesto podría incentivar la siembra, la inversión y la adopción tecnológica.

Estimaciones de la Bolsa de Cereales indican que, con un esquema de retenciones cero, la tasa de crecimiento del cultivo podría pasar del 6% al 20% anual. Un cambio que aceleraría la expansión del área y la producción.

**Una cadena que agrega valor en origen**

El girasol tiene una característica diferencial: su capacidad de generar valor agregado. No se trata solo de producir grano, sino de transformarlo en aceite, expeller, alimentos balanceados, carne, leche y energía.

Ese encadenamiento productivo multiplica el impacto económico en las regiones donde se desarrolla. Genera empleo, dinamiza industrias locales y fortalece el entramado productivo. La industrialización permite capturar mayor valor y posicionarse mejor en los mercados internacionales.

El girasol logró lo que pocos cultivos en la Argentina reciente: crecer de manera sostenida en un contexto adverso. Lo hizo combinando tecnología, mercado y coordinación de la cadena. Pero el desafío ahora es sostener ese crecimiento. Reducir brechas productivas, mejorar infraestructura, garantizar estabilidad en las reglas de juego y consolidar la inserción internacional son condiciones necesarias para evitar que el impulso se diluya.

Las proyecciones son optimistas. Si la demanda global se mantiene firme y el país recupera niveles históricos de superficie, la producción podría alcanzar las 9,5 millones de toneladas en los próximos años.

“Podemos transformarnos en un mar de girasol”, cerró Salas Oyarzun, el titular de Asagir.

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